domingo, 6 de octubre de 2013

¿Qué pisaras?




Si efectivamente pisas
es probable
que sea una vieja calle empedrada
si te estas sentada
tus botas
se cruzaran
sobre un piso estucado
si miras
pensaras quiénes están
o estuvieron
detrás de esas ventanas
y yo pienso en los muertos
de quienes vivieron
detras de esas ventanas
muertos
muchos
arrastrados
mutilados
torturados
humillados
sobre
las calles empedradas
de la ciudad vieja.

(fotografía Vivian Mier)

BITACORA 29 AGO




1.
Pienso si él que ahora me está mirando desde el espejo es el mismo que te miraba hace cuarenta años. Sin dudas no es el mismo. Pero es la misma mano la que se apoya en tu cintura porque conserva el recuerdo de abrazar tu cintura caminando por la calle Santa Rosa.  Es la mano la que conserva indeleble el recuerdo, tacto, de tu cintura.
Tu cintura que no es la misma aunque la mano al rodearla recuerde, tacte, tu cintura de hace cuarenta años y no la actual.
Sin esperarlo
Aleatoriamente
Se deshace la linealidad del tiempo
Una noche volvés a hablarme
Y súbitamente
Empiezo a vivir
Simultáneamente
Ahora
Y cuarenta años atrás
Que son de nuevo
Ahora
Y los sentimientos
Pasan sobre décadas
Y los vivo de nuevo
Ahora.

2.

¿Entonces la piel de la mano ha sido capaz de retener lo que ninguna otra parte del cuerpo, ningún otro órgano, ha logrado retener? La mano no sólo recuerda sino que ha sido capaz de retener lo indeleble, lo sustancial durante cuarenta años y más. Los ojos no, porque no han retenido sino brumosamente tu cuerpo y tu rostro, aunque a veces va logrando foco, y durante años se han perdido en miradas intrascendentes. Los ojos se extraviaron.