sábado, 5 de octubre de 2013

PICNIC DEL DIA DE LA PRIMaVERA EN ESTRELLA POLAR




PICNIC DEL DIA DE LA PRIMEVERA EN ESTRELLA POLAR[1]

        El picnic de la primavera de nuestro último año de primaria lo festejamos en la chacra de un amigo, a menos de un kilómetro del Club Estrella Polar.
        Acomodamos lo que cada uno había llevado en el galpón.  Recuerdo haber llevado una gaseosa de naranja y el primer long play de Leo Dan. Sabíamos que iba a haber tocadisco.
        Enseguida fuimos a chusmear un rato a Estrella Polar.  Dimos una vuelta mirando los puestos, … la kermesse le decían, que se había montado alrededor de la cancha de fútbol.  Otros grupos iban y venían como nosotros y la cancha estaba vacía.  Charlamos con algunos chicos y chicas conocidos y alguno nos contó que algunas parejitas ya se habían ido entre los yuyos de los alrededores.  Nuestro mito era que algunas de las chicas perdían la virginidad en el picnic con alumnos, más avivados que nosotros, de la secundaria, que las llevaban entre los yuyos o debajo de lo sauces. Ninguno de nosotros, estuvo, ni remotamente cerca de perder la virginidad ese 21 de septiembre en Estrella Polar.  Ni siquiera de conseguir un beso en la boca, menos de lengua, con lo cual, pensábamos, nos hubiéramos convertido un poco en adultos.
        Vimos a Gladys, que había estado en el sexto año anterior, salir de entre los yuyos acomodándose la camisa, la acompañaba un chico un poco mayor que ella que, cancherito, prendió un cigarrillo sin mirarnos siquiera.

        El resto del día fue aburrido, volvimos a la chacra, tomamos las gaseosas, comimos tortas que habían hecho las chicas, escuchamos los discos, pero ni siquiera bailamos y no hubo ningún beso de boca.  Nos aburrimos juntos, pero luego, en la Escuela, comentamos durante toda la semana que Gladys había estado cogiendo con uno de la secundaria y una y otro inventaron detalles sobre cómo había sido.


[1] Club de la sección chacras, con un lugar en la literatura argentina por “El penal más largo del mundo” de Osvaldo Soriano y por aparecer en “Los reinos perdidos” de Maristella Svampa.  Hoy Estrella Polar sólo existe en la literatura.

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