domingo, 20 de mayo de 2012

Y ACABA DE SALIR UN REP0RTAJE A LAURI FERNANDEZ, DIBUJANTE DE "ANI", EN CUADRITOS

http://avcomics.wordpress.com/2012/05/20/11848/

mayo 20, 2012

“Con Ani nunca fue la intención agradar”

“Todavía es pertinente discutir la historieta como arte en ciertos ámbitos”
Estaba casi infiltrada en el grupo de “Estudios y críticos de la historieta argentina“. Colaboraba con los trabajos que coordinan Federico Reggiani y Roberto von Sprecher, pero nadie sabía que Lauri Fernández dibujaba. Ni que tenía una carrera de arte hecha y terminada en la Universidad de Cuyo, donde se había especializado en grabado. Hasta que, por casualidad, el hombre de Córdoba visitó su blog. Entonces resurgió la Fernández-historietista que había quedado soslayada por la falta de oportunidades en su Mendoza natal, por los trabajos en ilustración, en publicidad, y por las exigencias académicas de su Maestría.
Pronto comenzó a colaborar con la revista digital infantil Pelotazo y retomó la historieta. Publicó Ani, con guiones de Von Sprecher y este fin de semana viajó al festival uruguayo Montevideo Cómics para presentar la edición en papel de Vientre, la novela gráfica que realizó junto al oriental Roy y su colega Nacha Vollenweider para el portal Marche un cuadrito.
En Vientre, dos historias fuertes con eje en el deseo y la autodeterminación de la mujer
Aunque se educó artísticamente en la facultad con profesores “excelentes” en dibujo y grabado, para Fernández su formación más importante está en los consumos culturales de su infancia. “En mi caso, mucho cine, mucho dibujito animado, Robotech y los primeros animés”, comenta y agrega “mucho libro de ilustración, también”. La historieta era difícil de conseguir, explica, porque para cuando tuvo edad de leerla ya casi no se editaba y menos llegaba al pueblo en el que vivía. “No vi una Fierro hastaque fui re grande y sólo en las colecciones de algunos amigos”, recuerda. El que le abrió las puertas, sin embargo, fue un abuelo que coleccionaba y encuadernaba artesanalmente las Tony y Nippur. “Pero la facultad no era el mejor lugar para hacer historieta, porque los profesores por más excelentes que fueran tenían un prejuicio con la historieta y con la ilustración en general”, reconoce en su experiencia lo mismo que enfrentaron otros colegas de su generación en distintas universidades.
Eso no le impidió llevar la experiencia a sus trabajos, como Ani, donde aplicó especialmente las técnicas de grabado. Mientras recibió buenas críticas en otros espacios, en Cuadritos se armó un gran debate en torno al dibujo de ese libro. Consultada al respecto, la mendocina afirma que en el caso de Ani “nunca fue la intención agradar”. Incluso se muestra sorprendida con la recepción. “Que algunos la recibieran tan bien me sorprendió, porque estéticamente sabía que podía tener problemas”, confiesa, aunque señala que tampoco la historia está pensada para agradar. “No es una historieta que te vaya a dejar tranquilo y relajado con la vida”, advierte.
En Pelotazo participó con varias historietas, incluyendo “Cosas que pasan en un pueblo”
“La técnica que usé no intentaba facilitarme el dibujo, sino todo lo contrario”, comienza a contar el proceso de trabajo con su guionista. “Cuando Roberto me empezó a mandar los primeros capítulos ya me di cuenta que la historia era compleja y que iba a ser difícil”, recuerda, “entonces empecé a pensar cómo podía ayudar gráficamente al relato. Si yo me ponía a hacer un laburo muy cargado a nivel visual iba a ser imposible de leer. A mí, si una historieta es tan difícil desde el guión y muy compleja gráficamente, me aturde”.
El desafío, explica, era conseguir un tono entre naïf y cándido, pero que a la vez pudiera virar fácilmente hacia lo trágico. “Por eso no podía ser una figuración tan realista, ni tan dramática, y por eso me fui a los grabados, trabajé del negro sacando luces, con tabletas sí, pero con esa técnica”. Intentaba no borrar, asegura, y “que el dibujo “saliera como la luz, que fuera surgiendo de la página”. Y aunque la cosa se le presentaba como más difícil, asegura que “conceptualmente lo necesitaba”.
Ese tono fuerte y oscuro de Ani reaparece en Vientre, aunque de la mano de otro guionista e intercalando páginas con su colega. “No sé por qué le genero a la gente que me den esos guiones”, ríe, “aunque la historia me facilitó mucho más las cosas”. ¿Por qué? Fernández destaca que mientras en la historia del cordobés el guión ya sugería suficientes cosas como para que el dibujo insistiera en ello, Vientre sí le daba espacio para meter sus propios elementos y guiños, sin sobrecargar las viñetas.
“Lo primero que me gustó del proyecto es que venía con una idea iniciática, y también eso de laburar con otra gente, con un flaco de otro país, con otras estructuras, que piensa de otras formas”, reflexiona la autora, “es interesante trabajar con gente que por ahí no piensa totalmente distinto, pero sí me aporta ideas, me hace aprender”.
Ani generó gran debate entre los lectores de Cuadritos
Otros papeles, otros aires
Fernández anduvo con su propio grabador de aquí para allá, entrevistando autores, críticos y entendidos en torno a la figura de Héctor Germán Oesterheld. “Bien podría haber elegido algo como prácticas anticapitalistas en el arte, porque siempre me gustó la relación entre el arte y la política”, apunta, “pero me chocó mucho en uno de los primeros seminarios que tomé en la maestría que la profesora me dijo que la historieta no era parte de su corpus”. Cuenta que entregó su trabajo, lo vio aprobado y hasta la felicitaron, pero la académica le remarcó que “había tomado un objeto que no era artístico, que la historieta no es un arte”.
La mendocina no salía de su asombro. “Creí que estaba como muy discutido eso, ¿no? Pero evidentemente todavía era pertinente tratarlo en esos ámbitos, seguir jodiendo con ese tema, mover algunas estructuras”, considera. Decidió hablar de Oesterheld porque a la figura del intelectual comprometido, cuenta, le encontraba una fuerte relación con las vanguardias de arte político de los años ’60 y ’70. La tesis, finalmente, será publicada en un libro por la misma universidad.
Sin embargo, el trabajo académico no es lo único que hace lejos de los lápices. También lleva una columna de historieta en un programa de la emisora mendocina de la radio Rock and Pop. “El programa intenta darle espacio a cualquier práctica cultural no tradicional, y la historieta en Mendoza no es nada tradicional, allá todavía es muy raro decir que dibujás historieta”, explica. El programa, cuenta, le exigió mantenerse constantemente actualizada y no dejar pasar semana sin unas viñetas leídas para analizar al aire. “Empezó como un buen ejercicio, pero después me empezó a gustar mucho, y no sé cuánto más voy a estar, pero mientras viva en Mendoza, seguiré”.

NUEVO COMENTARIO SOBRE "ANI" DE LAURI FERNANDEZ Y VON SPRECHER ¿TODAVIA NO LA LEYO?

http://bibliapobre.wordpress.com/2012/04/14/cronica-de-una-muerte-anunciada-o-sobre-el-expresionismo-pampeano/

EN CORDOBA SE CONSIGUE EN LA LIBRERIA DE LLANTO DE MUDO EN GALERIA CINERAMA, EN BUENOS AIRES EN LA BUENAS COMIQUERIAS, COMO MERIDIANA, DONDE DISTRIBUYE DISTRICOMIX. Y EN UNAS SEMANAS EN CUSPIDE, YENNI Y EL ATENEO DE BUENOS AIRES.

COPIO EL NUEVO COMENTARIO:

Crónica de una Muerte Anunciada (o sobre el expresionismo pampeano)

Laura Fernández y Roberto von Sprecher, Ani (2011). Llanto de Mudo.
  • No podría decir de qué trataAni – lo menos importante en una historia -. Por momentos el hilo se pierde completamente, y comenzamos la sutura. Esa tensión entre un guión que se escapa y un dibujo que intenta seguir contando pone a prueba a Fernández, que nos regala imágenes-instantes de intensa belleza. La introducción es una pequeña lección en ritmo y efecto. Seis viñetas nos llevan del mediodía al ocaso pampeano. En la quietud, un ¡CRACK! – así suenan los tiros en las historietas argentinas – presenta la tragedia, todavía invisible. Ani es la historia de una muerte que atraviesa varias vidas.
  • Sutilmente, Fernández nos ha hecho saltar el alambrado, que desaparece en las dos últimas viñetas. De esa manera, entramos en el mundo misterioso de esa pampa expresionista, donde silos y molinos de viento son parte del paisaje, igual de inmutables. El vuelo alerta de los pájaros nos sobresalta, recordándonos que no todo es tan claro como se ve, sobretodo en la penumbra. La acción todavía es posible.
  • Ani es la historia de una muerte, de un muerto y de las que todavía quedan vivas. No hace falta entender, es mejor dejarse llevar por el fluir de las imágenes. Un pequeño arroyo que cruza un campo, y que nos recuerda que en la pampa, la vida es tan solitaria como la muerte.