miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cuento

Sigo con mucho trabajo, off the record, subo una corta historia, basada en hechos reales, todos los hechos son reales, que pronto se va a publicar en una conocidad revista de Córdoba:



Juan Smith

Posiblemente aquella reunión en la casa de Juan Smith, a la que mi abuelo prefirió no ir, haya ocurrido unos años antes de la segunda guerra mundial. Se habían conocido en Tecka, Chubut, y -por entonces- eran vecinos en el Alto Valle.  

De la reunión participaban el comisario, el cuñado, un abogado y un acreedor que, todos suponen, había estafado a Juan Smith y pretendía quedarse con su chacra. El abuelo, invitado, no fue. Dijo que podía pasar algo.

Luego de, tal vez, una hora de charla y discusiones el juez le pidió a Smith que le mostrara ciertos recibos. Smith fue a buscarlos a otra habitación. Al rato apareció en la puerta con su revólver calibre 38 y, antes de que alcanzaran a reaccionar, el comisario, el abogado y el cuñado, estaban muertos.  El acreedor logró huir corriendo entre los frutales. Luego Smith fue a la policía y se entregó.

Desde la casa de mi familia se escucharon las tres detonaciones y todos observaron al abuelo que permaneció callado, mirando hacia arriba, y serio.  

Smith fue condenado a muchos años de prisión. Nadie recuerda precisamente a cuántos.

Más de veinte años después mi padre lo reconoció en un sesentón que caminaba lentamente por la vera de la ruta 22. Se detuvo a saludarlo y se ofreció a llevarlo en el auto. También lo invitó a comer a casa.  Mi abuelo había muerto hacía bastante.

Llegó caminando.  Los chicos, que habíamos escuchado muchas veces la historia, estábamos espiando por la cortina del comedor.  Alguno le tenía miedo.

Comimos. Habló poco y con mi padre. El resto permanecimos en silencio. Contó de sus hermanos y casi nada más. Nada sobre los años de prisión o aquella reunión. Era un anciano serio, de mirada glauca, de pelo blanco y movimientos lentos.

Luego mi padre lo llevó hasta el pueblo.  Suponen que se volvió a Chubut donde vivía la hermana.  Nunca supimos más nada de él.  Ya hace largos años que Juan Smith debe haber muerto.

Roberto von Sprecher. Octubre 2012.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un hombre comprensivo tu padre.