sábado, 30 de octubre de 2010

ADSL (un día sin internet)


ADSL (o un día sin Internet)

Todo indica que el hecho es inevitable.  No hay teléfono desde la mañana y son la diez de la noche.  Pero el teléfono tiene escasa importancia, lo serio es que al funcionar tampoco funciona el ADLS y por lo tanto no tengo Internet.

Tengo parte del trabajo para hacer en el disco duro de la computadora, pero lo más importante tiene que venir por la red o está en la red.  Desde las copias que me he enviado a mi mismo, casi todo lo que hace a mi trabajo de la próxima semana, hasta cuestiones familiares de resolución urgente.  Además la duda respecto de cuales serán los mensajes, cinco, que había en Facebook, lo que alcance a ver esta tarde cuando una amiga, que ya estaba por salir, me aguanto un minuto para que pusiera un mensaje comunicando que estaba en emergencia, vuelto a la edad de piedra, sin teléfono y sin Internet.

Pueden tratarse de mensajes y subidas de los alumnos respecto de que ha decidido la asamblea, el trabajo urgente a resolver, datos sobre problemas familiares, los comentarios de amigos desperdigados por todo el país que me permiten saber que el mundo exterior sigue existiendo.  Ayer hubo censo y murió Kirchner, supongo que una rápida revisada de los titulares de los diarios me habría permitido saber que está pasando. Podría poner la televisión o la radio, pero si lo hago tengo que espera escuchando o escuchando y viendo una serie de discursos que ya no soporto. No puedo buscar ni en la televisión, ni en la radio, en todo caso puedo hacer una búsqueda limitada que me dará resultados muy pobres. En realidad las noticias más importantes son subidas por mis contactos en Facebook, ellos hacen una buena selección.

¿Y si han enviado las galeradas del libro que tenemos que terminar de revisar urgente? ¿Y cómo resolveremos las preguntas para el parcial del lunes?  Además este maldito aparato tiene un problema adicional, están en red tres CPUs, pero lo único que comparten las redes son Internet. Por alguna extraña razón no puedo enviar y traer archivo de los otros CPUs.  Y la PC central, donde escribo ahora y donde están los archivos que tengo que copiar y mandar, no me acepta los USB.  Se están multiplicando los comportamientos anómalos, lo que puede ser un indicador de que el comienzo de la rebelión está cercano.  He escrito tres guiones pero no puedo copiarlos a un USB para pedir a algún alma caritativa que me deje enviarlo. Pero además ninguno de mis vecinos tiene Internet.  Este era un barrio ideal hasta ahora, un barrio popular, un barrio “bajo” me dijo una vez un alumno.  Un barrio sin problemas hasta que se corta el teléfono,  consecuentemente Internet y no hay vecino al cual se le pueda pedir un rato de Internet.

Bien, debo calmarme. Tengo tres archivos que puedo corregir, e incluso un proyecto ¡en papel¡ arcaica reminiscencia de tiempos idos (hoy pude ver la primorosa copia en papel y anillado de nuestros trabajos que había hecho una amiga, yo no tengo ni una copia en papel de mis trabajos).

Pero, debo calmarme. Lo que ocurre es que esa lucecita verde titilando del aparatito de ADLS me distrae permanentemente. Desconecte el cable que va a boca de la red telefónica y sigue titilando ¿No debería detenerse?  Vuelvo a levantar el teléfono por décima vez en una hora y sigue sin tono. Así no puedo ponerme a corregir ni archivos ni papel. Pero son ya las diez y media de la noche y podría, con justicia, otorgarme descanso por el resto del día.  Claro no se si podré dormir en estas condiciones. Copiar en DVD la séptima temporada de Seinfeld no ha traído calma a mi espíritu.

¿Qué puedo hace? ¿Qué puedo hacer?  Casi he vuelto a las condiciones de la vieja canción de Moris.   Podría seguir viendo las películas que filmo Peter Weir en Australia, con subtítulos en inglés, me restan The Last Wave y The Cars Ate Paris, pero esa luz titilando me incomoda (puedo desconectarlo del todo, pero no me animo, sería un señal de rendición, casi..).

Podría ponerme a leer como hago muchas noches pero el que haya algo no resuelto me mantiene en vilo, en desatención.  Ese es uno de los ejes del problema, que haya algo no resuelto me paraliza, pero no es cualquier pavada no resuelta, de las que está lleno el día y llenos los meses. No.

Y mañana es sábado por lo cual es difícil que los señores de Telecom vengan a ver que pasa con mi conexión telefónica, y es muy probable que ocurra como la vez anterior en que estuve veinte días sin Internet, período durante el cual vinieron tres veces los técnicos, inútilmente… por que yo mismo luego de devanarme los sesos durante casi tres semanas descubrí cual era el origen del problema.  Pero entonces no vivía en Internet, no resolvía la mayor parte de mi vida por Internet, ocupaba sólo una parte de mi tiempo.

Podría sacar el auto y salir a la casa de algún amigo con Internet, ya que estos humildes vecinos viven fuera de Internet, pero probablemente los encuentre conectados a Internet y me miren desesperados cuando les pida que me cedan el lugar. Además ya es muy tarde para caer a ningún lado salvo para proponer tomarse unas birras y eso. Y no podría hacerlo tranquilo pensando que la próxima vez que levante el tubo tenga tono.

No se para que escrito este texto, no tengo Internet y no puedo subirlo. ¿Para qué escribe uno estupideces ahora si no para subirla a su blog? Esta bien puede que haya muchas cosas, incluso mías que no son estupideces, pero está es una discusión imaginaria por que ahora no podemos discutirlo por comentarios a una subida en el Facebook (teniendo en claro que nunca chatee, por que me hacía perder el tiempo, hasta que comencé a hacerlo en los tiempos más largos en el Face).  En el cine están dando Red Social, la del inventor del Facebook, pero no me voy a ir a ver The Town (que la han traducido como Atracción Peligrosa)… ¿Eso está bien?

Podría ser peor, podría cortarse la luz.  No sería peor, sabiendo que al volver la electricidad volvería la conexión a Internet. Mejor no pensar… ¿Cómo? No puedo googlear como se hace para no pensar.

Roberto von sprecher, octubre 20, 22:46, planeta Tierra.