miércoles, 13 de octubre de 2010

DIA


DIA

El de hoy ha sido un día de dudosa existencia. La interminable caravana de autos a la mañana que me hizo acordar el comienzo de Ocho y Medio de Fellini.
Pero la elevación de mi cuerpo ocurrió desfasada con la película.
Llovió, se cortó la luz, encendí velas y me acosté a dormir por que todo el trabajo estaba en la computadora.
Y allí, a las cuatro de la tarde, hora incierta, me desprendí de mi cuerpo y fuí a algunos lugares a los que quiero ir pero no suelo ir, a algunos lugares a los que ya no puedo ir.

Abruptamente tironeó del piolín un niño de pelo rojizo que decía “Quiero que se muera” y caí sobre la playa.


No hay comentarios: