domingo, 22 de agosto de 2010

TREINTA AÑOS (tercera parte)



TREINTA AÑOS (tercera parte)

Mi personaje me escribe mails y mensajes por el facebook, sube fotos recientes y dice que me va ayudar a tratar de recordar.  Esta tarde busque en el fichero durante un par de hora y termine encontrando cuatro fotos. Una, con el pelo bastante largo, que me saco Mirta en la playa (recuerda que íbamos a caminar a la playa del Km 3), una en el frente de su casa donde la estoy tomando por la cintura, otra de ella –tomada de lejos- con el centro  de Comodoro de fondo.  Una más grande, en blanco en negro, de su baile de egresados donde parece que estamos bailando y yo hago un gesto estupido con la boca.  Atrás me ha dedicado la foto.

Después del baile de egresados Mirta se puso mal y discutió con los padres.  Un poco histérica, creo que era por que querían que me llevaran al Liceo, yo pensaría irme en colectivo o a dedo… y no se muy bien que pasaba. Al final me llevaron hasta el Liceo.  Cuando paraba un auto en el frente todos saltaban, enfocaban con los reflectores y apuntaban y yo tenía que bajarme, rápido, gritando “AOR Roberto von Sprecher”.  Encima nadie debería entender el apellido. Casi todos esos colimbas eran porteños y me decían cordobés (aunque nunca había pensado que tuviera nada de acento).  Lo mismo pasó una vez que fuimos al centro a ver “La prima Angélica” de Carlos Saura. Le habían prestado el auto a Mirta y me dejó en la puerta del cuartel y a bajarme gritando, sin poder darle un beso de despedida.

El baile lo animaba una especie de disc-jockey que se suponía conocido por que tenía algún programa de radio popular entre los chicos.  El tipo era un fantasma pálido, vestido de gala, y con la piel blanca como un papel, como si hiciera muchos años que no veía el sol y se tomara medio kilo de cocaína por día.

Le escribo que no me puedo acordar como era el gusto de sus labios, el gusto de los labios son como los olores, mis recuerdos suelen funcionar por olores.

Uno de los mails lo he encabezado con “Mir dear” y dice que se acuerda que comenzabas mis cartas con “sweet dear” o algo parecido… si… “dear”.  A veces lo sigo usando. Se me pegó cuando contestaba “yea”.

Llamo a uno de mis hijos, y lo encuentro por fin, para ver si no tiene “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, me dice que no… pienso donde puede estar y lo encuentro al lado de los juegos para la Play 2.  Tengo que pegar el lomo antes que se termine de desarmar… Siempre pensé que me lo había regalado Mirta para navidad y en la portada interior encuentro la dedicatoria que escribió. La leo y pienso que no sólo yo debía ser el complicado en la relación.  De entrada era complicada por no podía durar más que hasta fines de diciembre. El 28 de diciembre de 1976 tomé el avión en Comodoro y no volví nunca más.

Cambio al anteúltimo CD de Elysean Fields por Tommy de los Who. La de Mirta, a los diecisiete, es una letra clarita, precisa, pareja, entre imprenta y cursiva:

“Gracias: Por todo cuanto hiciste por mi, porque lo hiciste desinteresadamente.
  Gracias: Por comprenderme y escucharme.
  Sé que te recordaré y aunque me «obstine» en decir que «no», yo también te
  quiero. 
                                                          Mirta

Y se me cruza por la mente si no guardé tu nota del 88 en la caja de madera que está en el fondo.  Voy y rebusco en el fondo de la caja, pero es un dibujo de Barranca Yaco, la Villa. Pero encuentro otra cosa. En la playa de Km 3 habíamos encontrado una piedra roja, más o menos del tamaño de la falange inferior de un dedo índice, que abajo tenía marcado, perfecto un anillo, como si lo hubieran tallado a propósito.  Guarde la piedra, era mi recuerdo de Mirta, le puse un ganchito con poxipol y un cordón y la usaba, no todos los días, pero siempre que iba a rendir exámenes. Y apenas volví de Comodoro rendí y aprobé siete materias en un turno y gané la apuesta de que los alcanzaba en un turno a Aidé y a los del grupo con el que solía estudiar (medio desarmado, alguno ya no estaba).  El collar y la piedra empezaron a funcionar como amuleto y me lo pedían prestado para ir a rendir, funcionó hasta que Paco creyó que bastaba con la piedra y no hacía falta estudiar. Su efecto mágico terminó.  En el fondo de la caja es un recorte del Tiempo de Córdoba, del domingo 11 de diciembre de 1977, en el que hay una foto de “Raquel Weinstock: 25 años, puntana, casada, Letras” y en la foto Raquel tiene puesto el collar con la piedra de Mirta que se ve claramente contra su top un poquito más debajo de donde comienzan sus pechos (los de Raquel).  No se por que ponen casada, el marido vivía en San Luis…  La piedra se perdió en alguna mudanza o la agarraron para jugar y terminó enterrada en el patio.

Pero vuelvo a tu dedicatoria ¿Qué puedo haber hecho por vos? ¿Te acordás ahora por que escribiste eso?  Bueno que te escuchaba sí, que te comprendía supongo que un poco, que te quería seguro. Y “desinteresadamente”…. Tan desinteresadamente que nunca intente cogerte.  Me parecía que era muy cruel, si en poco tiempo me iba, que cogiéramos. Y seguramente fue una estupidez u hoy sería una estupidez.  En todo caso mi interés era en estar con vos, abrazarte… ¿Cuánto, tanto, cómo te besaba…?  En que lugar de mi cerebro está el registro exacto y como hago para recuperarlo.  ¿No me decías que me querías? Puede que registre tus miradas y sonrisas un poco socarronas como diciendo “se claramente en que estamos metidos y que te estas yendo”. Yo seguro era más boludo que vos. Siempre he sido el más boludo en toda relación. Bueno al menos me decís que me querías, cuatro días antes de que me fuera…

Ahora te acordás de las cartas largas y de que tenían dibujos. Me decís “Lástima que yo tenga varias mudanzas y muchas de mis cosas de la adolescencia están guardadas, no las tengo a mano como para revolver no sólo fotos sino tal vez alguna carta o dibujo seguramente guardados.” La primera vez que te llamé por teléfono me contaste que habías estado viviendo varios años en Ushuaia y que ese era el lugar que gustaba y donde tenías tus amigas…

 “Sí en cambio, tengo siempre a mano uno de los libros que me regalaste: "Todas las sangres" de José María Arguedas, que muchas veces he usado fragmentos, cuando daba historia en la secundaria; y que además tiene un poemita escrito por vos, en honor a mis 17 años, las fiestas de fin de año y la despedida....”. Te pido que me lo copies, vos en Rada Tilly, ahora, yo en Córdoba.

Ir y venir, me estoy mareando, son casi las doce de la noche, a las nueve me acordé que no había comido en todo el día y me hice unos mates  con criollitos. En tu perfil del Facebook escribís “Muchos proyectos que espero y confío la vida me deje realizarlos.”  Hoy pareces, como entonces, una optimista como si tuvieras un manual para levantar la auto-estima funcionando en tu cerebro. Al revés de mi…

Agosto 19.2010.


6 comentarios:

Aruky dijo...

sinceramente me ha dejado casi sin palabras, es ermoso, doloroso, confuso, no se si es o fué.. me gusta mucho,como dije casi sin palabras, pero el comentario de la primera parte trajo a mi mente una poesia que escribi de chica y tenía asfixiada en un cajón, se la mando, espero le guste...

Esculpiré.

Mi amor es tristeza
Infinita,
Mi amor es la flor,
Que cada ciclo se marchita.

Amor alado, de sueños
De noche y de acolchado,

Amor ausente, incompleto,
Inconsciente.

Amor del viento,
Suave soplo de esperanza
Sobre ceniza fría,
Te aviva.

Amor del agua,
Hidratas mis ojos de
Alegría, y vuelves a
Secarlos con la lluvia
Salada de ilusiones rotas.

Déjame alejarme de ti,
Amor triste,
Déjame olvidar tu soledad.

Déjame olvidar la imagen
De tus ojos abatidos,
Los momentos, las visiones,
De tu cuerpo inmóvil,
De tus sueños perdidos.

De tu mirada en aquél
Desorientado recorrido
Pues yo estaba ahí
Para ti, pero en mí
No acababa el camino.

De amores tristes,
Hoy escribo, y eres
El tercero, hoy te digo,
Con números los catalogo
Pues sus nombres al decir
Me ahogo.

Hoy solo en ti pienso,
Y tu nombre aun no es
Un número,
¡Como me gustaría que lo fuese!
Así la daría a mi corazón
Un respiro.

Dulce amor de tristeza,
De tercera tristeza permitida,
De aquella tristeza fría,
Aquí mi corazón se contagia,


Y de hielo esculpiré tu rostro,
En la profundidad
Del alma mía;
Y de hielo serán mis manos
Y en hielo lloraré nostalgias
Hasta quedarme sin lágrimas
Y que cada amor se convierta
En un suspiro de vapor,
Sobre hielo seco,
Y mares consumidos.

rvs dijo...

Aruky: como dice mi amigo Federico Reggiani "al final, todo es literatura". Me alegra que te gustara, cuando pase el Viñetazo lo voy a seguir. Buscate los cuentos anteriores.
GRACIAS POR TU POESIA!!!
Robertovs

Anónimo dijo...

Guau! qué buena repercusión para esta historia. Me gustó el poema de Aruky. ¡Cuántas veces en la vida transcurrimos por momentos que no sabemos si son o fueron...!
-MIR-

Anónimo dijo...

Roberto:
Buscandome te encontre, mi EMail es raquelweinstock@hotmail.com , comunicate para que me expliques lo de la piedrita y lo de la foto. Donde estas viviendo? me alegre haberte encontrado.
Besos

Anónimo dijo...

Roberto:
Buscandome te encontre, mi EMail es raquelweinstock@hotmail.com , comunicate para que me expliques lo de la piedrita y lo de la foto. Donde estas viviendo? me alegre haberte encontrado.
Besos

rvs dijo...

Hola Raquel: los personajes emergen del pasado, ésto se va a poner mejor que Niebla de Unamuno (con la que estaba copado en la secundaria). RVS