sábado, 28 de agosto de 2010

MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA BAÑERA




MANUSCRITO HALLADO EN UNA BAÑERA
(Se transcribe textualmente. Las fechas y el orden de los papeles es confuso)

“Cuando leas esto me habré auto-ejecutado, tratá de leerlo. Habla enseguida a Dolores para que le avise a Francisco y te ayude.

  1. Febrero 3 ó 4.

Bueno, supongo que al comienzo esto va a ser conmocionante, molesto y doloroso.
Pero después que pasen esos primeros tiempos vas a ver que las cosas van a andar mucho mejor, como si te hubieran sacado un gran peso de encima, algo que estaba molestando permanentemente.

Suele ocurrir (Me acuerdo de Beatriz) que cuando las mujeres quedan viudas o se separan, anda un tiempo mal pero después andan mucho mejor que antes, rozagantes, liberadas, haciendo las cosas como ellas querían hacerlas antes.  El matrimonio –o lo que sea- evidentemente impone limitaciones, es una cárcel. Podrás tomar en todo tiempo tus propias decisiones, no consultar a nadie, ni depender de nadie. Claro, salvo que vuelvas a cometer el mismo error. Por favor no te vuelvas a casar con nadie si querés conservar tu libertad.

En realidad, si ves los aspectos positivos que va a traerte (después de los primeros meses) vas a ver que mi decisión tiene que resultar fantástica para tu vida:
Nadie que hinche las bolas.
Nadie que ande refunfuñando.
Nadie que esté todo el tiempo ocupado.
Nadie que sea un torpe y un nabo para hacer el amor.
Nadie que gaste plata en cosas que a vos no te interesan.
Nadie que interfiera sobre como vos consideras que es la mejor forma de criar a los chicos.
Nadie que ocupe mucho espacio.
Nadie que moleste a los chicos.
Nadie de mal humor y amargado.
Nadie frustrado.
Nadie autodestructivo.
Nadie.

Feb. 5
Antes de que naciera Alejo dijiste que un padre, varón, sólo era indispensable los dos primeros años de vida del bebé. Bueno ese tipo se ha pasado con creces aún para María.

No pensés “qué podría haber hecho”, “si no hubiera hecho aquello”, más bien pensá lo positivo que va a ser que yo no esté. El suicidio es pensando como algo necesariamente negativo y no es así.

Febr. …
Bueno creo que hay un punto decisivo, del cual no se hay que decírselo luego a los chicos.

  1. Suele ser fácil que todos se pongan de acuerdo en “que estaba muy enfermo”, o cosas por el estilo, o mejor creo que se podría decir a todo el mundo, incluyendo padres y parientes que estaba muy enfermo, por ejemplo de cancer. Me parece que esta versión te evitaría tener que andar con explicaciones más complicadas y que dejaría más tranquila la conciencia de mis viejos (pienso sobre todo en mis viejos, creo que una explicación así les vendría menos mal), como también la conciencia de algunos amigos, el estupido “yo podría haber hecho algo”. Creo que esto es fantástico para los que pregunten. Tenía una enfermedad terminal y sólo contale a quien quieras contarle.
  2. Esta ha sido una decisión larga y la he pensado mucho en los últimos meses. Mi influencia ha sido nefasta para Alejo y soy un modelo pésimo para los dos.  María creo que ha sido menos afectada y lo podrá superar mejor.  Alejo seguramente necesitará apoyo, pero yo creó que dejarlo pasar más tiempo conmigo sería cada vez peor.
Quizás no quería tener hijos por que adentro sabía que iba a ser un mal padre. He sido un mal ejemplo, he creído que enseñaba y perturbaba sus posibilidades de aprender, transmitirle mi amor por los libros ha sido nefasto (yo creía que lo que hacía era bueno, pero en realidad soy un enfermo, me preocupa ahora como se podrá borrar esta influencia, si es que se puede.
No he podido cubrir satisfactoriamente las necesidades económicas de la familia, de los chicos, a pesar de trabajar lo más posible, a pesar de trabajar más allá de mis propias fuerzas a veces. Y así tampoco pude darle tiempo y demostrarles cariño (quizás eso sirva para que se olviden de mi más pronto).

Pensé en escribirles a ellos, en decirles que los he querido más que a nadie en el mundo. Pero para que… mejor que se olviden pronto de mi. A María le será más fácil o más difícil… ¿Para Alejo será más duro? Espero que no. Pero creo que de seguir cada vez les hago más daño.

Yo no he sido, realmente, una buena relación para vos, creo que pronto estarás mejor. Por mi no te preocupes es como el fútbol, hay que saber retirarse a tiempo.
No he podido controlarme, mejorar mi humor, ser mejor, mis arranques son nefastos para los otros lo más conveniente es que me esfumen como en “1984”.

  1. El potencial carácter positivo del suicidio.
A veces te he dicho cosas como ésta. No pienses que me siento muy mal, tampoco eufórico, no me siento mal –tan sólo con esa sensación extraña de una sombra pronto serás… No me siento mal por que dentro de poco todo será mejor, mucho mejor, para ustedes. Bueno a esto debe ayudar el que esté tomando seis a ocho lexotaniles por día.
Sería bueno que se suicidara más gente. Lastima que aquellos en los cuales sería ideal y que más joden al prójimo jamás lo harán.

Moraleja: “Piense el lado bueno del suicidio”.

No te preocupes sobre qué habré pensado en los últimos momentos, mientras tomaba la decisión en que los quería muchísimo. Pero una vez tomada la decisión indiferencia, lexotanil… Ya no creo en nada, ni en mi mismo, no espero nada del hombre sino desastres. Ya somos muchos sobre la tierra, contribuiré a aliviar el problema de la superpoblación…

Lo mejor sería no nacer, pero los humanos insisten…

Pensá otra cosas positiva: voy a descansar. No voy a tener que trabajar. No voy a ser. Es fantástico. Salvo que haya un puto dios un puto castigo que oblige a los suicidas a ser eternamente docentes o atrocidades por el estilo.

Vos volverás a ser vos y tendrás libertad, como Alejo y María.

Sábado 8. Laurita, mi ahijada. La maldita puta suerte hizo que hoy la encontrara en el centro. Estaba preocupado con el inceso. No se. Que no le digan nada… No se si no es imposible que no se entere. Deciles también a Dolores y a Francisco que fue mi culpa ser tan pobre y no evolucionar para poder siendo amigos como antes.
Una pequeña cuestión sentimental, si alguna vez la encontrarás a mi amiga de Buenos Aires o al Turco, deciles que fueron mis mejores amigos. Aunque hiciera mucho que no los viera. Es más después de ellos no volví a tener verdaderos amigos.

3 ó 4 de abril. Ando viendo si puedo donar mi cuerpo a los que hacen transplantes de órganos, y el resto donarlo a medicina para los alumnos (así no hay gastos de entierro, nicho o cremación), si no si el ministerio cubre entierro, creo que sí, en vez de nicho pedir fosa común.

Agregado lateralmente: Ya me hice donante del incucai, el carnet lo tengo que llevar en mi documento, pero por las dudas haré una nota y la pondré en el documento, pidiendo que entreguen el cuerpo al hospital clínicas. Pedía que la municipalidad se haga cargo alegando tu sueldo, así cuando me encuentren me llevaran a un hospital para ver si hay algo que sirva.

Pregunta a Francisco por lo trámites.  En cuanto a la plata que queda es una mierda. Quizás una solución provisoria sería ir a lo de tu madre y alquilar acá. Hace siempre contrato y sellalo. Dejo pagadas las cuentas de este mes, ver carpeta. Los libros que quedan no valen nada, pero hay piezas únicas que no se consiguen (aún en fotocopias) y varios prácticamente nuevos (algunos sin leer).  A Luz y Santiago que, tras seleccionar los que vos querés quedarte o dejar para los chicos, hagan una “mesa” para venderlos a ver si le sacan algo.  Hay algunas revistas viejas que son valiosas.
Lo que no se pueda vender donarlo a la facultad de filosofía y de última tirarlos. Pero de última vos decidirás que hacer…
En una de las cajas hay colección de estampillas. Al menudeo algo podría sacarsele. Si las vendes en bloque te pagan el diez o cinco por cierto del valor. Pueden valer de dos mil a diez mil no tengo mucha idea.
Hay que ir al ministerio por que les corresponden unos pesos, hay un seguro, también tengo un seguro, lo puse a nombre tuyo, pero no se si así lo pagarán.

Tirá mis fotos. Hay algunos dibujos de amigos que quizás en el futuro valgan.

Elegí un hotel para esfumarme, para evitar el shock de que me encuentren muerto en la casa y que la casa cargue con un muerto, puede reducir el precio del alquiler.

La casa es el único bien que podemos dejar a nuestros hijos, te ruego que, pase lo que pase, nunca la renuncies como bien de familia ni la hipotequen.

Te quiero. Lo siento, jamás debiste golpear a mi puerta. Lo siento pero no tengo perdón.

Lunes 19.1994. Recién nos acabamos de pelear y te acabas de llevar los chicos a lo de Milena. Me reprochabas que dormía todo el día, que no te atraía, que no hablábamos, que me desentendía de la crianza… que no me interesaban los chicos, entonces lo nuestro… Hace no se… diez días… decidí finalmente que esto no tenía mejor solución que matarme. Pero, para poder terminar de cobrar todo lo posible y dejarles la mayor cantidad de dinero posible tenía que esperar a esta semana para cobrar la escuela.

¿Sabés lo que han sido estos días dopado con lexotanil para tratar de no pensar y no largarme a llorar?  ¿Sabés lo que ha sido querer mirarte a los ojos, abrazarte, decirte te quiero y no poder hacerlo por que sabía que me iba a largar a llorar y me iba a traicionar y contar todo? Pero ahora las cartas están jugadas, no me puedo despedir¡¡¡¡¡ no puedo decirte “hasta luego, voy a matarme, ya no me verán”. Quiero besarte y no puedo, quiero abrazarte y no puedo. Qué hago? Lloro cuando estoy solo y me dopo con lexotanil, me dopa y dejo de pensar un poco…

Sabes cuánto me ha dolido abrazar a los chicos y saber que eran las ultimas veces que lo hacía? Quisiera haber sido mejor, quisiera no haber sido lo que fui, qusiera verlos crecer y no.. los pierdo para siempre…

Sabés lo que ha sido no poder hablar esto con nadie????? Cargar con mi muerte diez días estando vivo. Sólo lo hubiera podido hablar con la Susana, pero ni siquiera tenía su teléfono…

Quisiera haberlos visto crecer. Los amo más a nada en el mundo a los tres.  Cómo serán Alejo y María en unos años??? Nunca más podré verlos ni tocarlos… y te habré perdido para siempre.

Febrero 8. No creas que no manejen otras opciones, en esto estoy pensando desde que volvimos de las vacaciones. Podía haber seguido y cambiado todo lo que estaba mal: cuando fui a La Pampa pensé en esta hipótesis, pero la vuelta a la realidad me mostró que era un fantasía cambiar todo para un viejo como yo. Cuando volví me di cuenta que sólo me había hecho ilusiones de poder seguir, de no perderlos, pero no… culpa mía los he perdido hace mucho. Nunca tendría que haberlo intentado, hay cosas para las que uno no sirve. Que bueno hubiera sido no existir nunca… a cuanta gente no le hubiera arruinado la vida.
Otra opción era que internaran en Oliva, pero hubiera sido más incomodo para todos y más costoso.
Separarse: creo que esto no resultaba por que (la tinta está corrida) el problema de la plata iba a ser más grande y (ilegible, puede ser “los niños”, “mis hijos”) me iban a seguir viendo lo cual no iba a ser bueno para ellos.

Martes 11. Hoy fuimos a la psicóloga. Soy terrible, mis reacciones son peores que las de un niño. Me convencí más de que tengo que hacer lo que tengo que hacer, vos vas a estar mejor.                 Soy marginado, están aprendiendo a ser distintos… que se yo a veces eso resulta (tinta mojada, no se puede leer)
Alejo ojala puedas cambiar, te van a ayudar, perdóname, creo que mientras más estés conmigo será peor. Te amo. Cuantas cosas me hubiera gustado hacer y no haré
 nunca. Abrazos… chau, mejor que chau.

Córdoba, febrero 4, 1997
El que escribe de puño y letra y firma la presente, ………, en pleno uso de mis facultades mentales, habiendo donado mis órganos útiles al INCUCAI (Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implantes), autoriza y solicita que los restos de mi cuerpo sin vida sean remitidos, en donación, a cualquier hospital universitario para práctica de los sres. Estudiantes de medicina.

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                                                   ……………………………….
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Dejo expresa constancia que la decisión de suicidarme ha sido una decisión absolutamente individual y que a nadie comunique de ella.

domingo, 22 de agosto de 2010

TREINTA AÑOS (tercera parte)



TREINTA AÑOS (tercera parte)

Mi personaje me escribe mails y mensajes por el facebook, sube fotos recientes y dice que me va ayudar a tratar de recordar.  Esta tarde busque en el fichero durante un par de hora y termine encontrando cuatro fotos. Una, con el pelo bastante largo, que me saco Mirta en la playa (recuerda que íbamos a caminar a la playa del Km 3), una en el frente de su casa donde la estoy tomando por la cintura, otra de ella –tomada de lejos- con el centro  de Comodoro de fondo.  Una más grande, en blanco en negro, de su baile de egresados donde parece que estamos bailando y yo hago un gesto estupido con la boca.  Atrás me ha dedicado la foto.

Después del baile de egresados Mirta se puso mal y discutió con los padres.  Un poco histérica, creo que era por que querían que me llevaran al Liceo, yo pensaría irme en colectivo o a dedo… y no se muy bien que pasaba. Al final me llevaron hasta el Liceo.  Cuando paraba un auto en el frente todos saltaban, enfocaban con los reflectores y apuntaban y yo tenía que bajarme, rápido, gritando “AOR Roberto von Sprecher”.  Encima nadie debería entender el apellido. Casi todos esos colimbas eran porteños y me decían cordobés (aunque nunca había pensado que tuviera nada de acento).  Lo mismo pasó una vez que fuimos al centro a ver “La prima Angélica” de Carlos Saura. Le habían prestado el auto a Mirta y me dejó en la puerta del cuartel y a bajarme gritando, sin poder darle un beso de despedida.

El baile lo animaba una especie de disc-jockey que se suponía conocido por que tenía algún programa de radio popular entre los chicos.  El tipo era un fantasma pálido, vestido de gala, y con la piel blanca como un papel, como si hiciera muchos años que no veía el sol y se tomara medio kilo de cocaína por día.

Le escribo que no me puedo acordar como era el gusto de sus labios, el gusto de los labios son como los olores, mis recuerdos suelen funcionar por olores.

Uno de los mails lo he encabezado con “Mir dear” y dice que se acuerda que comenzabas mis cartas con “sweet dear” o algo parecido… si… “dear”.  A veces lo sigo usando. Se me pegó cuando contestaba “yea”.

Llamo a uno de mis hijos, y lo encuentro por fin, para ver si no tiene “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, me dice que no… pienso donde puede estar y lo encuentro al lado de los juegos para la Play 2.  Tengo que pegar el lomo antes que se termine de desarmar… Siempre pensé que me lo había regalado Mirta para navidad y en la portada interior encuentro la dedicatoria que escribió. La leo y pienso que no sólo yo debía ser el complicado en la relación.  De entrada era complicada por no podía durar más que hasta fines de diciembre. El 28 de diciembre de 1976 tomé el avión en Comodoro y no volví nunca más.

Cambio al anteúltimo CD de Elysean Fields por Tommy de los Who. La de Mirta, a los diecisiete, es una letra clarita, precisa, pareja, entre imprenta y cursiva:

“Gracias: Por todo cuanto hiciste por mi, porque lo hiciste desinteresadamente.
  Gracias: Por comprenderme y escucharme.
  Sé que te recordaré y aunque me «obstine» en decir que «no», yo también te
  quiero. 
                                                          Mirta

Y se me cruza por la mente si no guardé tu nota del 88 en la caja de madera que está en el fondo.  Voy y rebusco en el fondo de la caja, pero es un dibujo de Barranca Yaco, la Villa. Pero encuentro otra cosa. En la playa de Km 3 habíamos encontrado una piedra roja, más o menos del tamaño de la falange inferior de un dedo índice, que abajo tenía marcado, perfecto un anillo, como si lo hubieran tallado a propósito.  Guarde la piedra, era mi recuerdo de Mirta, le puse un ganchito con poxipol y un cordón y la usaba, no todos los días, pero siempre que iba a rendir exámenes. Y apenas volví de Comodoro rendí y aprobé siete materias en un turno y gané la apuesta de que los alcanzaba en un turno a Aidé y a los del grupo con el que solía estudiar (medio desarmado, alguno ya no estaba).  El collar y la piedra empezaron a funcionar como amuleto y me lo pedían prestado para ir a rendir, funcionó hasta que Paco creyó que bastaba con la piedra y no hacía falta estudiar. Su efecto mágico terminó.  En el fondo de la caja es un recorte del Tiempo de Córdoba, del domingo 11 de diciembre de 1977, en el que hay una foto de “Raquel Weinstock: 25 años, puntana, casada, Letras” y en la foto Raquel tiene puesto el collar con la piedra de Mirta que se ve claramente contra su top un poquito más debajo de donde comienzan sus pechos (los de Raquel).  No se por que ponen casada, el marido vivía en San Luis…  La piedra se perdió en alguna mudanza o la agarraron para jugar y terminó enterrada en el patio.

Pero vuelvo a tu dedicatoria ¿Qué puedo haber hecho por vos? ¿Te acordás ahora por que escribiste eso?  Bueno que te escuchaba sí, que te comprendía supongo que un poco, que te quería seguro. Y “desinteresadamente”…. Tan desinteresadamente que nunca intente cogerte.  Me parecía que era muy cruel, si en poco tiempo me iba, que cogiéramos. Y seguramente fue una estupidez u hoy sería una estupidez.  En todo caso mi interés era en estar con vos, abrazarte… ¿Cuánto, tanto, cómo te besaba…?  En que lugar de mi cerebro está el registro exacto y como hago para recuperarlo.  ¿No me decías que me querías? Puede que registre tus miradas y sonrisas un poco socarronas como diciendo “se claramente en que estamos metidos y que te estas yendo”. Yo seguro era más boludo que vos. Siempre he sido el más boludo en toda relación. Bueno al menos me decís que me querías, cuatro días antes de que me fuera…

Ahora te acordás de las cartas largas y de que tenían dibujos. Me decís “Lástima que yo tenga varias mudanzas y muchas de mis cosas de la adolescencia están guardadas, no las tengo a mano como para revolver no sólo fotos sino tal vez alguna carta o dibujo seguramente guardados.” La primera vez que te llamé por teléfono me contaste que habías estado viviendo varios años en Ushuaia y que ese era el lugar que gustaba y donde tenías tus amigas…

 “Sí en cambio, tengo siempre a mano uno de los libros que me regalaste: "Todas las sangres" de José María Arguedas, que muchas veces he usado fragmentos, cuando daba historia en la secundaria; y que además tiene un poemita escrito por vos, en honor a mis 17 años, las fiestas de fin de año y la despedida....”. Te pido que me lo copies, vos en Rada Tilly, ahora, yo en Córdoba.

Ir y venir, me estoy mareando, son casi las doce de la noche, a las nueve me acordé que no había comido en todo el día y me hice unos mates  con criollitos. En tu perfil del Facebook escribís “Muchos proyectos que espero y confío la vida me deje realizarlos.”  Hoy pareces, como entonces, una optimista como si tuvieras un manual para levantar la auto-estima funcionando en tu cerebro. Al revés de mi…

Agosto 19.2010.


sábado, 14 de agosto de 2010

30 AÑOS (segunda parte)


30 AÑOS (segunda parte)

Mirta decía, en alguna de las veces que la llamé después del 2003, que yo era complicado en la relación. Claro que no ha nadie se le ocurría en 1976 llamar a una relación relación.  Eramos novios.  La alumna que terminaba el quinto año del Colegio Nacional y el profesor joven, el abogadito, seguramente la identidad que dominaba cuando me denominaban era la de “colimba”. El colimba, el «soldadito» en el mejor de los casos, que no era de Comodoro Rivadavia y que pronto se iría y seguramente no volvería más. No era un buen partido, lo sabía, sabíamos que me iba a ir, pero eso no pudo evitar que me enamorara de Mirta.

La volví a ver, al poco tiempo, en el verano del año siguiente. Mirta me dice ahora que fue en enero de 1977.  Yo pensaba que había sido un poco después, estaba casi seguro deque recién a fines de enero volví a Córdoba después de estar en Río Negro.  Pero, puede que tuviera razón. Tenía que rendir las materias que me habían quedado colgadas y que se habían dado en el segundo semestre, luego de que Ciencias de la Información estuviera cerrada la primera mitad del año y cuando yo creía que iba a correr la suerte de otras, como Cine. El cierre. Había pensado seriamente, si la cerraban, en irme a La Plata para poder terminarla.

Pero, lo que siempre me he quedado pensando que el 2004 o el 2005 Mirta me dijo que yo era complicado en la relación. Y, ahora que lo pienso más, no fue por teléfono, como escribí al principio, si no en un mail.  Ya nos escribíamos mail y nunca más volví a escribir, a nadie, cartas de treinta hojas.

En algún momento del 2004, un sábado a la tardecita, en que estaba deprimido como uno suele estarlo los sábados a la tardecita luego de separase por segunda vez, busqué en Internet y encontré el celular de Mirta con su nombre de soltera.

La llamé y atendió Mirta y volvimos a escuchar nuestras voces después de unos 28 años.  Era la misma voz pero más segura, yo la pensé más triste, pero eso seguramente fue pura imaginación, me hablaba alguien que tenía la competencia para hablar tranquilamente con la gente modulando la voz y no la chica de 17 años del año 76.  Su marido había muerto. Viuda. Mirta que siempre había seguido teniendo 17 años.

Claro que después de 28 años sin hablarnos fue una sorpresa, sin embargo algunas cosas habían pasado entre medio.  En 1988, después de volver del centro con mi novia de entonces, la otra relación larga, y una amiga, encontré una nota debajo de la puerta.
No tenía teléfono, no usabamos celulares, ni todavía tenía computadora ni imaginaba que iban a existir los mails.

Mirta me escribe –ahora- que fue en 1984, pero en 1984 todavía estaba casado y vivía en Alto Alberdi.  Y la nota, tengo la imagen grabada, estaba debajo de la puerta del departamento de Guemes, sobre el piso de parquet.  Decía algo así como “Esta fue la última oportunidad”, una despedida, el nombre de Mirta…

Me senté confundido ante algo que no sabía resolver. Seguro hubiera querido verla, pensé que podía estar en lo de la Tía que vivía en Córdoba pero no recordaba bien como llegar.  Cuando en 1977 me había ido de esa casa, lo había hecho sin tener conciencia del recorrido, sintiendo que me habían apaleado. Estaba enamorado de otra chica, no había pasado por mi mente que Mirta pudiera aparecer un día.

Pero, una cosa está clara, luego de mi separación en 1985 le había vuelto a escribir. Ella ya estaba casada.

Luego de leer la nota, de releer y releer la nota, no hice nada, no se me ocurrió que hacer, salvo escribir, luego, esa carta que,  a la cual ahora –Mirta- se refiere en un mail: “y siguió tu recuerdo buscándome en 1984 cuando yo viajé a Córdoba y no nos encontramos, pero que respondiste a mi notita por debajo de la puerta, con una carta no tan larga explicándome que estabas regresando no recuerdo desde donde....y volvió tu recuerdo no hace muchos años cuando volviste a localizarme a través del teléfono....si, parece que es así....nunca olvidaste a esa Mirta de 1976.”

Como me ocurriera años antes, me desespera pensar que la historia podría haber sido otra, seguramente hubiera terminado, o no hubiera terminado bien. Nunca ninguna historia termina bien. Todas las historias se terminan en algún momento aunque tengan 3500 páginas.  Pero, un cambio en un punto, hubiera producido mil cambios después y hoy sería otro, estaría haciendo otra cosa y no tratando de escribir esto…

Ahora Mirta está en mi Facebook.  Y ha comentado la primera parte en el blog.  Siento como si fuera uno de los personajes de Niebla de Unamuno, que interpelaban al autor y que tanto me gustó en cuarto de la secundaria.  No es un personaje o en esta historia, que es una versión de versiones dadas vueltas durante años, puede que sea un personaje.

Continúa… RVS. Córdoba. Agosto 13.2010.


jueves, 5 de agosto de 2010

30 años (primera parte)



30 AÑOS (primera parte)

Treinta años después me enteré que había pasado realmente el día en el cual pensé que Mirta me había dejado.

En algún momento de 1977 ella vino, a Córdoba, con su madre y sus hermanas y pararon en la casa de una tía que vivía en un barrio, cuyo nombre no recuerdo, a la izquierda de la Avenida Fuerza Aérea.  Me había avisado y mandado la dirección en una carta. Desde que había salido de Comodoro Rivadavia intercambiamos cartas, las mías eran larguísimas, veinte, veinticinco paginas.

Cuando toque el timbre Mirta no me hizo pasar y salió a charlar conmigo a la vereda, también salieron las hermanas.

La primera vez que registro a Mirta en mi memoria fue en un baile que organizaba algún grupo del Colegio Nacional Perito Moreno, puede que fuera una especie de galpón sobre la Avenida San Martín.

Empecé a dar clases en el Colegio Nacional en el segundo semestre.  Había quedado vacante la materia de Instrucción Cívica en uno de los cursos y, nada sutilmente, las autoridades del Colegio pidieron al Comando del Ejército si podían mandarles un profesor.  Yo estaba haciendo la colimba y mi destino era en la oficina de un Teniente Primero Abogado, en la cuál hacia poco y nada. Cuando, parando la oreja, me enteré de que nadie quería hacerse cargo de la materia hablé con el Teniente Primero Abogado, que era un petizo, que se peinaba con una tonelada de gomina, y me llegaba un poco más arriba del ombligo. Alegue que no tenía un peso y vaya a saber que más. Luego de rendir muchas materias en la Universidad, ya me había recibido de abogado, mi capacidad para la improvisación, la simulación y el guitarreo estaban altamente desarrollados. La cuestión fue que terminé dando clases de Instrucción Cívica y ello fue una bendición por que podía escapar algunas horas de la oficina y por que volví a estar entre civiles. Yo tenía 24 años y mis alumnos rondaban por los diecisiete, pronto nos hicimos amigos y empezaron a invitarme a todas las reuniones y fiestas que hacían. Mirta era alumna de otro curso, pero al principio ni sabía que existía.

No recuerdo como, en aquel festejo en el local sobre la calle San Martín, terminamos bailando juntos.  Bailamos un rato largo, o en mi recuerdo se ha convertido en un rato largo.  En un momento mis lentes volaron y cruzaron entre los pies del resto, milagrosamente sin romperse.  Algo me debe haber dado confianza para contarle que había escuchado que en la cancha de Nueva Chicago, hoy no se si era un dato fidedigno, la hinchada había cantado: “Con la loca y con el brujo/se comía que era un lujo/qué vuelvan los ladrones ¡/qué vuelvan los ladrones”.  De esa noche recuerdo su sonrisa, sus ojitos… ni recuerdo como nos despedimos, pero me dio su dirección. Vivía en la zona del Regimiento, subiendo al norte, cerca de las caballerizas. Y en las caballerizas trabajaba Carlos Merlo, con quién compartíamos una habitación en la enfermería del Liceo Militar.

Hace pocos días, mientras los chicos –el Laucha, Lautaro, la Nacha y la propia Sol- pintaban y yo improvisaba, conté dos o tres anécdotas. Sol me digo que eran todas historias de amor.  Me he quedado pensado varios días en eso. Casi todas las historias que cuento, no sólo las que escribo, son de una u otra forma historias de amor, de amores, de situaciones parecidas al amor… de desencuentros que son una variante dentro de las historias de amor.

Me parece que el galpón estaba bastante oscuro y que apenas nos escuchábamos, girábamos y girábamos, y teníamos que hablar a los oídos, recuerdo también mi mano rozando su cintura.

Un sábado fui a las caballerizas con Carlos, que era primo de Gorriarán Merlo (no era fácil ser primo de Gorriarán en 1976, por eso lo habían mandado a Comodoro), y a la hora de la merienda baje unas cuadras hasta la dirección que me había dado Mirta.

Treinta años después Mirta me contó en un mail que ese día, en Córdoba, me había atendido en la calle y me había tenido que decir adiós y volverse a la casa, por que dentro la madre y la tía estaban montando toda una obra sobre lo peligroso que era que volviera a salir conmigo por “vaya a saber en que andaba”.  Para entonces ya me estaba creciendo el pelo y la barba.

No lo supe y apenas volví a escribirle. Las cartas fueron cada vez más cortas, aunque alguna vez me recordara cuando yo le escribía cartas larguísimas.

La última imagen de Mirta en Comodoro fue desde la ventanilla del avión, se iba del hall central, acompañada de una hermana, con la cabeza baja, al parecer llorando.

Robertovs  Agosto 5, 2010.