miércoles, 14 de abril de 2010

OFF


OFF

Las pocas horas en que podía dormir y soñar, antes de volver a trabajar, eran el momento menos displacenteros del día.  Algunas veces las situaciones de sus sueños eran agradables, otras anodinas pero inofensivas, se movía entre lugares desconocidos entre desconocidos que inclinaban su cabeza, a modo de saludo, al verlo, o se detenían a charlar sobre cuestiones que nunca podía recordar.  En todo caso lo que solía molestarle era despertarse en la madrugada y comprobar que, como casi siempre las sabanas se habían salido de su lugar y se encontraba durmiendo sobre el colchón. El contacto con las sabanas limpias, con las sabanas que se esmeraba por que estuvieran limpias para la pocas hora de sueño constituían también una situación placentera.
En el sueño de esa noche estaba sentado, quizás delante de una pileta de natación, y tenía sed, entonces apretaba, apuntándolo hacía su garganta, un sofisticado aerosol que le daba un fresca sensación.
Allí despertó y se dio cuenta que lo que estaba apretando, con la boca abierta y apuntando a su garganta, era el aerosol de off para espantar a los mosquitos, el que solía ponerse en los pies antes de dormirse.  El gusto era amargo y repulsivo, se levantó de un salto, corrió al baño y vomitó lo que pudo en lavatorio. Hundió los dedos en la garganta y comenzaron las arcadas y vomito un liquido cuyo color no podía definir, un color desconocido. Las arcadas fueron cada vez más violentas hasta que termino vomitando sangre.  Se enjuagó una y otra vez la boca con agua caliente, al menos tenía agua caliente aquella noche. Como el gusto que le carcomía las papilas no se iba se lavó vigorosamente los dientes con mucha pasta dental con gusto a menta, luego se hizo gargaras con agua y la misma pasta dental. Finalmente pudo lavarse la cara repetidamente, mirarse al espejo y arrastrase a la cama.
Ni miró si el aerosol tenía indicaciones para caso de ingerirlo el liquido, se acostó respirando agitadamente pensando que en dos horas se tenía que levantar e ir al trabajo. Le dolía la garganta como si lo hubieran cortado. Durmió agitado y no volvió a soñar.  El gusto amargo siguió subiendo desde su estomago durante casi un mes.

imagen: http://labellainsomne.files.wordpress.com/2007/12/cama-deshecha.jpg


3 comentarios:

ALICIA dijo...

Los blogs deberían tener la misma opción que el facebook: Me gusta

rvs dijo...

Gracias Alicia por fiel lectora, pero no pruebes el off "no te va a gustar". Ro

Gago dijo...

Qué fiero! En boca cerrada no entra repelente.