domingo, 28 de marzo de 2010

LA FRAGATA SARMIENTO




LA FRAGATA SARMIENTO

Hoy, en la oscura semiinconsciencia por la que uno suele atravesar a levantarse de una siesta confusa, he recordado uno de los episodios en que cometiera, quizás, el peor error de mi vida y que, de alguna manera, determino mi carácter inseguro, dubitativo y equivoco para el resto de la vida.  Fue ese hecho el que me hizo sentir culpable por todo lo que ocurriera en mi familia, a la vez que estupido y timorato, durante el resto de mi infancia y adolescencia. Y de que alguna manera, aunque fuera la causa perdiendo en la memoria, el que desencadeno que sea la persona solitaria y aislada que soy hoy, cuando ya estoy por cumplir setenta años.

En los sesentas se vendía una publicación de figuritas de esas típicas con álbum y sobrecitos, y como siempre había un par que eran casi imposibles de conseguir: la bandera de Malí y La Fragata Sarmiento.

Tenía el álbum casi lleno y un día en el cual que mis padres iban al médico, al pueblo, me dieron dinero para que fuera a la distribuidora, una de las librerías del pueblo, la del viejo Iribarne creo y me comprara una caja de figuritas. ¡Una caja de figuritas¡ Una caja con cien sobre con cinco figuritas dentro de cada una de ellas.

Primero fuimos a comprar la caja y luego me quedé, en el auto, frente al consultorio del Dr. Monetta, abriendo los sobres esperando las difíciles y en un momento tuve en mi mano la mítica, La Fragata Sarmiento, la que nadie conocido había podido ver nunca. La que nadie había podido pegar con engrudo en su lugar del álbum.

Terminé de abrir y un grupo de chicos, de mi edad, que debían haberme estado observando sin que me diera cuenta se acercaron y me preguntaron.

-         ¿Qué sacaste?

De lejos les mostré la figurita oblonga de La Fragata Sarmiento. Se miraron entre ellos, se alejaron un poco y al rato volvieron.

-         Te la cambiamos por trescientas figuritas.

Negué con la cabeza, pero ya sabía que iba a cometer un pecado estupido innecesario. Volvieron a alejarse y a discutir.

-         Quinientas.

Negué.

-         Seiscientas.

Y asentí. Me había condenado para toda la vida. Al rato volvieron con una enorme lata llena de figuritas que contaron delante de mí y se llevaron La Fragata Sarmiento.  Desde entonces tome conciencia de que era un inútil y de que el resto de los seres humanos eran unos hijos de puta. Jamás volví a ver a La Fragata Sarmiento.

Roberto von Sprecher

8 comentarios:

ALICIA dijo...

Auch!!eso debe haber dolido mucho...hay una mezcla de inocencia y poquito de torpeza??Digo porque cambiar LA FIGURITA por otras seiscientas que no eran LA FIGURITA...

rvs dijo...

Estupida inocencia. Desgraciadamente un día descubrís que ser inocente es nocivo para sobrevivir...

Gago dijo...

Yo una vez ligué una figurita imposible, me la quisieron comprar y /o cambiar ofreciendo de todo y no di el brazo a torcer, llené el álbum y lo cambié por un reloj CASIO, ése era el premio (la promo), ja!! Lo bueno es disfrutar mientras los otros te miran con envidia, porque no pueden creer que abriste un paquetito igual al que ellos abrieron mil veces y te tocó a vos!! Y yo casi nunca compraba figuritas, las ganaba jugando al chupi, la "tapadita" o haciendo "espejitos" (ése pagaba doble, jaa!!)... nos vemos

rvs dijo...

Bueno Seba, la verdad que siempre fui un boludo en la vida. Es parte del habitus duramente conseguido. Esta bueno el nombre de mi libro, así, "Qué boludo".
Aunque siempre fui de la opinión que no convenía cambiar los álbumes por que valían más de lo que te daban (y ahora así se cotizan... tengo uno).
Rvs

La Perla Negra dijo...

Es muy metafórico eso de la Fragata.
Hasta suena a Náufrago...
Será por eso que te gusta tanto Lost?

Cómo fue eso de que hubo un capítulo con Carabelas???...
Ando re "perdida", já!

Uno aprende de esas cosas, debe haber dolido, pero cuándo uno no cometió alguna pelotudez?
A veces uno aprende de chico y es mejor!

No te des con un hacha!!!jajajaaj

Grande Roberto!
Se lo quiere!!!

Estamos en contacto para lo de septiembre!

rvs dijo...

Perla: de pronto me acordé de aquel doloroso episodio, debe haber sido ver el Black Rock en Lost.

Gago dijo...

Sí, seguramente que el álbum lleno es lo que vale. Lo cambié de boludo nomás, porque llenarlo era toda una proeza. De todos modos, fue el primer reloj que tuve, era "Water Resistant", una cosa de locoooosss!!! ja!!!

Galantz dijo...

Que historia
Todos tenemos una parecida.
Saludos