viernes, 17 de julio de 2009

Ensayos pijoteros: siempre nos equivocamos.

Cuando estaba en los últimos años de la primaria soñaba con que alguna de las chicas que me gustaban se enamorara de mí. Soñaba con enamorarme, soñaba con que me amaran. Pero siempre elegía a la chica inapropiada, o peor yo era inapropiado para todas las chicas. En vano esperé años que alguna se enamorara de mi. Ni la rubia ni la petiza. Ni la rusa ni la de pelo largo lacio.
Luego soñaba con acariciar sus espaldas, sus culos, todo lo demás. Pero tampoco la apropiada daba conmigo. Hasta que un día ocurrió. Claro que no duró mucho. Luego fueron todas equivocaciones, algunas cortas, otras largas, otras muy largas.