sábado, 13 de junio de 2009

TOMB RAIDERS



Hoy tuve que esperar dos horas por un certificado y pude escribir algo...

TOMB RAIDERS

- Me voy. Ya que estoy en el centro me doy una vuelta por la de usados de la vuelta.
- Si pasas más o menos seguido se suelen encontrar cosas buenas.
- La semana pasada me compré uno de Pynchon por diez pesos.
- ¡No! ¡Qué hijo de puta!
- Yo encontré la primera edición de “Dar la cara” de David Viñas.

Cada uno rememora su figurita difícil. Andrés me acompaña, llegamos de tres zancadas y empezamos a revisar los anaqueles. Miro cuidadosamente, no a los títulos, sino a las ediciones. Los libros nuevos o las traducciones ignotas de autores con derechos vencidos en colecciones berretas no me interesan.

- La semana pasada vendieron un ejemplar de la primera edición del “Ulises” en casi medio millón de dólares. Como lo prohibieron el tipo lo había metido en una caja y ahí seguía.
- Sólo había leído el monologo de Molly Bloom. Era de esos libros viejos en los que había que cortar las páginas.
- Una amiga mía vio “La vuelta al día en ochenta mundos” en mil quinientos pesos, en Buenos Aires… Guardé el mió en una bolsita.
- Mira esta edición de Kraft de “La educación sentimental”. La tengo en Ediciones de Bolsillo. Si fuera coleccionista me la compraba para invertir. Mira la encuadernación en cuero y ha conservado la tapa original…

Miro en los cajones en donde tienen a los policiales. No hace falta moverlos, están llenos de tierra, los distingo por el formato, el tamaño… Veo un librito con tapa naranja finita.
- “Variaciones en rojo” de Walsh.
- ¡Uh! ¡Se ha muerto un viejo! Definitivamente se ha muerto un viejo…
- - ¡Seis pesos! ¡Y es la primera edición!

Seguimos revisando encuentro “Gambito de Caballo” de Faulkner en Colección Piragua de Sudamericana. Y por vicio me llevó una edición viejísima de “Una excursión a los indios ranqueles”.

- Definitivamente se ha muerto un viejo.
- ¡Qué hijos de puta! Se muere el padre, embalan toda la biblioteca y la liquidan por tres mangos.
- Sería preferible que se los regalaran a los amigos.
- No tienen idea…
- Espero que mis libros no vendan mis libros cuando me muera.
- No. Te los van a vender antes de que te mueras.

Ya no nos alcanza la guita para más. He agregado “Viaje a América de Chateauriand”, una edición del 44 con ilustraciones, y relatos de un cazador de Turgueneff en la vieja colección Austral. Pagamos y vamos saliendo.

- Me acuerdo cuando se encontraban buenos policiales en la colección Rastros. Goodis… Una vez me compré “Cosecha roja” en Rastros…
- Ahora los tipos se están avivando. A veces ponen precios altos. El otro día, en la Colón, tenían revistas Misterix de la primera parte de los cincuenta y pedían mucha guita. Decían que por Internet cuestan el doble.
- Mariano Chinelli dice que Internet ha distorsionado el mercado por que compran desde Europa con euros…
- Depende de quien los reciba y los marque. El tipo que le puso el precio al de Walsh no tenía idea.

En casa reviso los libros. Los limpio cuidadosamente. “Relatos de un cazador” tiene una firma larguísima de la que se alcanza a distinguir el primer nombre, “José”, y el segundo apellido “Marechal”. Marechal… “Viaje a América” tiene estampado un sello: “Luis Orlando Toledos y Toledo” y más chiquito abajo “Toledo”.
Había uno muy bueno, pero estaba dedicado “A la pichona más linda de Córdoba…”. No lo compré por que al leerlo me hubiera deprimido imaginando que la pichona ya estaría en una tumba.