miércoles, 18 de febrero de 2009

VACACIONES

VACACIONES

El comienzo de clases es la peor época del año y el primer día el más amargante de todos. Ya mientras nos encontramos en el patio y esperamos a que la estupida de la directora pronuncie “sus palabras”, se cante el himno y el idiota del mejor alumno pase a levantar la bandera, mis compañeros empiezan a contar adonde fueron de vacaciones.

Joel cuenta excitado que se fue con sus padres en un viaje en barco por el Matto Grosso. ¡La impenetrable selva amazónica! ¡Con boas gigantes y leopardos que los miran amenazadores desde lo alto de los árboles mientras ellos van en su seguro y confortable barco!

Franquito cuenta que fueron al Uruguay, pero no a Punta del Este que está muy quemada, recorrieron toda la costa de punta a punta. Estuvieron varios días en Montevideo que dice que es una ciudad que parece de una película vieja y que según sus padres es muy linda, aunque a él no le gusto. Yo que siempre he querido ir a Montevideo.

La Ana Celeste, la putita de trenzas rubias, es la que siempre va a los lugares más exóticos. Cuenta con su vocecita de Barbie que traga aire y suspira mientras habla que fueron a China y a Japón. Yo que siempre he querido ir a Tokio. Su viejo tiene la guita, soja tiene soja, está lleno de guita por que tiene soja, y según mi viejo, que es flor de pelotudo, tiene soja y guita pero tiene un hueco en el lugar del cerebro. Boludeces de mi viejo, la envidia, el tipo tiene la guita, sabe hacer guita. Y la rubita tarada se fue a China ¿para qué? Para venir escandalizada por el olor que hay por todos lados, para venir lamentándose con grititos histéricos de que todos los chinos son sucios y feos salvo los empleados de los hoteles cinco estrellas a los que fueron ellos. Y ni quiero acordarme de lo que dijo de Japón. Pelotudita que en su vida a leído un Dragon Ball o un One Piece, ni siquiera por you tube como hago yo. Mi vieja diría que dios le da pan al que no tiene dientes, pero ella nació sin dientes.

Ya a esa altura del primer día de escuela empiezo a sentirme mal, me duele la cabeza, me mareo un poco, me siento como si no hubiera dormido en toda la noche, en realidad casi no he dormido pensando en lo que esperaba. Entonces cada hora de clase es una bendición y me concentro en las estupideces que dicen las profesoras que se presentan y ¡chicos este año vamos a trabajar mucho y creativamente todos juntos y la concha de la vieja puta!

¿Y cuándo me preguntan a mi qué contestaré? “Como siempre. Fuimos a lo de mis abuelos”. Y cierro la boca, que siga otro con sus maravillosas vacaciones. La casa de los abuelos es grande y fea. Salvo el living, la cocina y la pieza de ellos el resto de la casa está vacía y cerrada. Para el verano arman dos habitaciones que sólo tienen camas y una silla, una sola silla. La ropa tiene que seguir siempre en la valija, cuando se lava y está seca hay que doblarla cuidadosamente y volver a guardarla en la valija. Son piezas grandes con pintura celeste vieja y descolorida con olor a encierro y a tierra aunque estén perfectamente limpias, tiene olor a haber estado cerradas desde las vacaciones anteriores.
Viven en un barrio de mierda y no salimos nunca. Dicen chicos no salgan a la calle por que hay mucha inseguridad, mejor que se queden adentro y disfruten jugando, busquen el ajedrez o el domino. No hay nada para hacer. No tienen televisión, los viejos leen el diario sentados en el living y escuchan ¡radio nacional! No se para que la escuchan por que se viven quejando que radio nacional no es como era antes, que ya casi no pasan música clásica, que está llena de peronistas, de zurditos, de zurdotes. Apenas hay una pequeña biblioteca cuyos libros viejos he vuelto a leer cada vacaciones. Libros viejos y baratos. Ediciones Tor. Amarillentos y con una letra que va a lograr que tenga que usar lentes para los trece años.

A la tarde mis abuelos y mis padres se sientan en el patio de atrás a tomar mate, a volver a leer el diario, y a charlar sobre cosas que pasaron hace mil años.

Yo me acuesto en el pasto mirando el cielo y pienso. ¿Por qué tendré unos padres tan estupidos? ¿Por qué son docentes? ¿No podrían haber sido otra cosa como los padres de mis compañeros de escuela?
Que la plata no alcanza, que a la plata hay que cuidarla, que tenemos que pagar tales cosas, que es más sano vivir modestamente, que no gastés en golosinas. Por suerte hay Internet. No se como podría vivir sin Internet. Ahí leo historietas, veo series, películas, y videos de chicas muy pobres, como dice Marcos, tan pobres que no pueden comprarse ropa.

En el segundo recreo, cuando Víctor Hugo empieza a contar que se fueron a los glaciares me siento descompuesto y me voy al baño a vomitar. Vomitar me hace bien.

Cuando nos vamos de vacaciones es la única vez en el año en que tomamos un taxi. Pedimos uno sin gas. Metemos las dos valijas en el baúl y mi padre le dice al chofer hasta Barrio Urca y le va dando las indicaciones para que vaya por el camino más corto y más económico.

Roberto von Sprecher

6 comentarios:

Klaatu3000 dijo...

¡Que flor de antecedentes! Me alegro de haber contribuído a revelar datos del pasado. Espero el cuento del bisabuelo.

Entre nos: ¿no habrá algún grafiti de Giger en alguna pared o árbol que se pueda rastrear y traer para estos pagos?

Gago dijo...

Profe, ¿usted ya leyó Asterix en Helvecia? yo he visto en una de sus páginas a un personaje bastante parecido a usted, de la tribu de los antiguos helvetas, alto, fornido, barbudo y con libros en las manos, creo que se llamaba Vonovonrix. Capaz que se trate de un ancestro suyo. Después le paso el capítulo para que lo lea, jaja!

rvs dijo...

Los comentarios de Klaatu300 y de Seba Gago son de una entrada (Desciendo de los bosquimanos...) que como era más chusmerio la pase al blog subjetivo para amigos www.vonovon.blogspot.com

Seba no leí Asterix en Helvecia. No he leído mucho Asterix por que eran las historietas que recomendaban los padres cultos, entonces me parecían sospechosas...

Robertovs

Gago dijo...

profe, me maté de risa un buen rato con la historia de las vacaciones relatadas en el primer día de clase... lo de la rubiecita tarada, jaja! es para publicarlo en un libro... ¿se viene Qué Boludo 2?

rvs dijo...

La rubiecita tarada es la versión niña de la rubia tarada de Luca Prodan. Robertovs

Gago dijo...

Sí, ya me imaginé... faltaba que agregue a la historia el relato de vacaciones de un pseudopunkito, nomás, jaja! rubias taradas y caretas se siguen reproduciendo bastante por nuestras pampas... Saludos