sábado, 7 de febrero de 2009

Ensayos Pijoteros: en algún momento de los sesentas


En algún momento de los sesenta, cuando el camino de Allen a Bahía ya estaba asfaltado, mi padre decidió que partiéramos en un viejo Citroen 3CV a tratar de vender siete cajones de nueces (1). El viaje fue lento, con el auto cargado, pero un paseo placentero si uno recordaba el viejo camino de ripio y las lagunas que se formaban cuando llovía. Para poder ir más rápido nos metíamos atrás de algún camión con lo que lográbamos que el viento no nos hiciera ir más lento.

En Bahía anduvimos todo el día de almacén en almacén. Mi viejo bajaba a ofertar las nueces y cuando le decían que eran muy chicas y que las catamarqueñas eran mucho más grandes y se vendían mejor les contestaba que estas eran más chicas pero más ricas y se las hacía probar. Pasó todo el día y cuando ya creíamos que íbamos a tener que repartir las nueces entre los parientes por fin se vendieron. Contentos decidimos seguir hasta el campo donde vivía la Tía Lili, en Ombuta, una localidad sin pueblo que debería figurar en el mapa por que antes el ferrocarril se detenía allí. De noche había que ir con mucho cuidado para distinguir la entrada del campo y no pasarse.
Unos kilómetros antes agarramos un pozo y la parte de atrás del Citroen se cayó. Bajamos y mi viejo, tras una minuciosa revisión, dictaminó que se había cortado un bulón que era el que sostenía el chasis. Revolvió el baúl y encontró un tornillo grueso. Con mucho esfuerzo levantamos el chasis y metió el tornillo y todo volvió a la normalidad. Pero el tornillo era muy largo y rompió un caño por el que circulaba el líquido de freno, así que hicimos los últimos kilómetros sin frenos.
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(1) En la chacra había unos metros de una de las calles laterales bordeadas por nogales. Cuando ya estaba enfermo con un cáncer terminal mi padre los arrancó a todos y planto hileras de manzanos nuevos. Bueno, el comentario obvio sería los árboles nuevos, entre los cuales dispersamos parte de sus cenizas, lo sobrevivieron. Los manzanos nuevos lo sobrevivieron muy poco, el año pasado dado que nadie quería alquilar la chacra y los costos eran muy altos para trabajarla se arrancaron todos los manzanos y perales.

1 comentario:

caracol dijo...

Que geniales los ensayos pijoteros Roberto. Muy buenos.Te mando un abrazo