domingo, 28 de diciembre de 2008

Ultima entrega del año

Carlos Binz


Walter Benjamin escribió que los soldados, en la primera guerra mundial, regresaban del frente volvían mudos. No encontraban formas de comunicar la experiencia inédita que habían vivido.


Contaba mi padre que, en el Alto Valle, cuando estalló la segunda guerra mundial varios chacareros, casi todos eran extranjeros entonces, dejaron sus parcelas y se fueron a combatir para sus países. Aquellos que habían sido vecinos y amigos se sumaron a ejércitos enfrentados.


De los vecinos cercanos solo Carlos Bins volvió vivo. En realidad él no había querido enrolarse por Alemania. Había llegado a Argentina muy pequeño y la madre tuvo la mala idea, cuando estaban cerca de los veinte, de que fueran a pasear a su país natal. La guerra iba a empezar y los enrolaron a él y a su hermano.


Volvió terminada la guerra, decían que pudo entrar a Argentina por que conservaba el boletín de la escuela primaria. Nunca hablaba de la guerra. Yo lo conocí, cuando ya pasaba los sesenta, en el centro filatélico y me pareció un tipo amable y generoso.


Mi padre decía que una sola vez habló sobre la guerra, un día que esperaban sus turnos en la peluquería de Piero. Contó sobre el frente Ruso, sobre el terrible frío y como mataron a los enemigos que abandonaron un puesto de ametralladoras con sus propias armas.


Finalmente recordó que su hermano menor, al que también había llevado la madre a visitar Alemania, fue muerto en combate ocho días antes de que terminara la guerra.


Ante la carencia de neuronas me voy durante un mes a Río Negro, sin computadora y sin Internet. Hasta la vuelta.