domingo, 20 de abril de 2008

Omaha

Hoy encontré este texto que escribía en 1991, antes de mi segundo viaje a los Estados Unidos. De julio de 1969 a julio de 1970 vivía en Nebraska City, cincuenta kilómetros a sur de Omaha, donde vive aún mi amigo.

OMAHA

Los hechos que narro me fueron informados por un amigo, no por el conocido de un amigo, que actualmente vive en Omaha.

En 1964, 1965 y 1996, Los Beatles hicieron giras por los Estados Unidos. Después de cada presentación elegían entre las fans que los esperaban histéricas y ansiosas a la salida. Seleccionaban las que más les gustaban, cenaban y luego se iban a coger. Generalmente eran adolescentes de los últimos años de la secundaria. Es cierto que los miembros de la banda, por entonces, eran muy jóvenes.

Peter Brown, miembro del equipo que acompañaba al grupo, relata -en el libro que lleva el nombre del grupo musical- que durante la gira tocaban, ingerían –por lo general- anfetaminas[1], y cogían, cogían y cogían, cada noche con chicas distintas. Brown comenta que, sorprendentemente, nunca hubo un escándalo, nunca nada de esto tuvo espacio en la prensa y ninguna de las chicas realizó reclamo alguno. Ellas se iban felices y las esposas permanecían en Inglaterra.

Después del recital en Omaha, comieron y, cada uno en su cuarto, se dedicó a retozar con las adolescentes elegidas. Todos contentos. Por coincidencia todas las chicas iban al mismo grado de la misma escuela. No existía el SIDA, los cuatro estaban extasiados con la gloria, siendo que todos habían sido unos patanes –termino que uso mi amigo- de Liverpool y a ninguno se le ocurría usar profilácticos.

Según me contó mi amigo, que decía saber todo de muy buena fuente, las cuatro chicas quedaron embarazadas esa noche y tuvieron sus hijas, todas mujeres, con pocos días de diferencia. Bueno, he sido testigo de tantas coincidencias en mi vida que esta parte no me resultó inverosímil. En esa época no existían los estudios de ADN para realizar reclamos, de cualquier manera, a ninguna de las madres se le pasó por la cabeza entablar pleito, en realidad estaban más que felices.

Hasta acá la historia no sería nada de otro mundo. Pero mi amigo me dijo que, hacía los quince, las chicas que iban a la misma escuela, sin saber sus historias, sin saber quienes eran sus padres, porque las madres nunca se lo había revelado, formaron un grupo de heavy metal. Durante unos cuantos años el grupo tuvo cierta popularidad en el medio oeste estadounidense, pero no lograron tener reconocimiento a nivel nacional. No era época en que los hombres aceptaran fácilmente a mujeres en el heavy metal, o rock cuadrado como solía denominárselo entonces.

Ante mi insistencia mi amigo me reveló que los hechos le fueron narrados por su suegra. Cuando me contó la historia, nos habíamos encontramos por casualidad en Madrid, y termino confesando que estaba orgulloso porque pronto iba a tener un hijo que sería nieto de John.

En julio voy a viajar a Estados Unidos por un par de meses y voy a estar unos días en la casa de mi amigo en Omaha, Estado de Nebraska. Cuando vea los rasgos de su hijo, que ya ha cumplido diez años, quizás termine de creerle.

Roberto von Sprecher. Córdoba. Noviembre 1991.


[1] Varios testimonios coinciden en que fumaron marihuana por primera vez con Bob Dylan, aunque John ya la habría probado, y que Peter Fonda les hizo probar LSD en su casa de California.