martes, 6 de mayo de 2008

Grandes momentos de la literatura

Cuentan que Hemingway perdió una novela en un taxi y que nunca fue recuperada. ¿Alguien la habrá leído y pensando esto es un bodoque y la tiró al fuego? Acto creativo de crítica arrojar el original al mismo fuego al que, dice, Sábato que arrojó gran parte de su obra. Claro que ahora, conociendo a este Sábato senil podemos pensar que siempre fue un invento bien sostenido. Yo destruí y tiré quince años de cuentos y un par de novelas. ¿Pero, en realidad se me puede creer? ¿Dónde están las obras destruidas para probar su destrucción? Hay mil misterios como este en la ciudad desnudas.

Es que estoy leyendo los Ensayos bonsaí de Casas y me parecieron muy largos.

El que acabo de escribir también es muy largo.

¿Cómo sería un ensayo bonsaí: ¿Murakami mola? ¡Qué personaje Ben!



rvs

2 comentarios:

Federico dijo...

El truco contra la extensión innecesaria debiera ser escribir todo en versos de medida perfecta.

Pero es difícil.

Claro que si fuera fácil para qué.

Pero uno es haragán. Este comentario debió ir en verso.

Lo prometo para el próximo.

gavy dijo...

Sin animo de relativizar… y relativizando de todos modos, creo que largo o corto, cada cual tiene su gracia. Como bien lo dijera el maestro Poe, hay sensaciones que necesitan la brevedad. Las novelas suelen ser leídas de a ratos y en el medio, ejércitos de ideas y sentimientos se enfrentan(o no) al mundo ficticio.
Algunos dicen que una pérdida, sin aviso previo es más dolorosa. La oportunidad de prepararnos para la misma supone un duelo menor.
A mi no me gustan las pérdidas. Venga en paquete chico (una sorpresa?) o paquete grande(final anticipado).
Y para matarse de risa de mi pseudo tesis, el Gabo me tira con una edición de bolsillo de Crónica de una muerte…