jueves, 22 de mayo de 2008

EL SOTANO

Lo que sigue es parte de un juego, el Gabriel me dice un título, yo le saco los adjetivos (tipo El sótano infernal) y tengo que escribir un cuento con ese título.

EL SOTANO

Acto 1

Mi viejo y mi vieja se pelean desde que tengo memoria. Se dicen de todo, no se tiran nada, y el punto culminante es cuando cualquiera de los dos dice “¡Si no fuera por Javier me separó ya!”. Pero antes que lleguen a decirlo yo me he ido al sótano, he prendido la luz y me he sentado a leer en el viejo sofá destripado. Antes de bajar saco un libro de la biblioteca y así los libros de arriba van desapareciendo (mis viejos preguntan qué pasa que desaparecen los libros) y se van amontonando al costado del sofá destripado. Desde acá no se escucha nada.

Finalmente he llegado a la conclusión de que para que mis padres se puedan separar con tranquilidad y dejen de armar esos terribles quilombos, de tener esas insufribles broncas, yo me tengo que ir. Yéndome ya no tendran problemas para separarse.

Así fue que me fui de casa antes de cumplir los dieciséis, ya medía un metro ochenta después de todo.

Acto 2

Han pasado ya cinco años, trabajo de sereno en una playa de estacionamiento de otra ciudad. Ya nadie me reconocería. He cambiado mucho. Duermo en el sótano que era de la casa que estaba donde ahora está la playa. No hay luz ni hay libros. Entro con una vela y sólo para dormir. Ayer vi a mis padres en un programa de televisión sobre padres cuyos hijos desaparecieron, siguen casados y dicen que buscarme “los unió para siempre”.

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