martes, 13 de mayo de 2008

EL ESCRITOR

Mientras trato de encontrar tiempo para escribir material nuevo (en la cabeza tengo tres o cuatro cuentos, espero que no los agarre un virus) y trato de decidir si comienzo a subir, por entregas, 1973, un proyecto de novela de la que hay partes desmembradas, va un cuento recuperado del blog deleteado para los que no lo leyeron:

EL ESCRITOR

Golpearon la puerta. Contesto una vocecita suave y aguda.

- Pase… por favor. Está abierto.

Al abrir. El visitante se topó con tremendas y desordenadas pilas de libros. Bibliotecas por todos lados. Libros de todas las formas y colores. En el piso, en los anaqueles, en las sillas, todos en un desorden colosal. Alcanzó a atisbar que también había dos pilas en la mesada de la cocina.

Acomodándose los anteojos, emergió el escritor de entre los papeles. Era pequeño de ojos saltones, lentes gruesos, un poco gordo, camisa celeste con tirantes y corbata con palmeras. Algo calvo y con mechones de pelo desordenadamente hacía uno y hacia otro, entrecruzándose. Unos grises, otros rubios, otros blancos. Bajito miraba al escritor para arriba, parecía que le doliera el cuello al hacerlo.

- Disculpe que lo interrumpa. ¡ Cuantos libros que tiene usted! ¿Esto es una oficina? Perdón… ¿Es su oficina? Supongo. Es para marearse, realmente me resulta maravilloso, como están acomo… dados. Hay un hermoso olor.

- Les echó un aerosol anti-hongos cada quince días. Sino me mata la alergía.

- No… ¿Antihongos? No yo decía el olor a papel y tinta…

- ¡Ah! ¡Olor a libros! Toda mi vida he lidiado con el olor a libros.

- …

- El visitante revisó la hilera de libros, boquiabierto, dio vueltas de una biblioteca a otra. No sabía muy bien donde detenerse. Acarició algunos de los lomos que asomaban en los anaqueles.

- ¿ Estaba trabajando?

- Sí. Todas las mañanas arremeto con la máquina de escribir… Perdón, ahora uso una computadora. Puntualmente a las ocho de la mañana. Hay que tener método. Ocho horas diarias como mínimo.
Cuando era joven escribía todo el tiempo, catorce, veinte horas… no podía detener ni la mente ni los dedos. En cambio ahora…

- También tiene revistas.

- Si… De todo tipo. Pero, más que nada de ciencia-ficción, historietas… aunque esas nuevas no me terminan de gustar… civil war… Mire a lo que hemos llegado: una serie de historietas que se llaman Civil War. Spiderman y el Capitán América peleando en una guerra civil… no… antes eran todos unidos.

- Pero…

- ¿Sí?

- No… disculpe… pensaba.

El visitante sacudió la cabeza como tratando de dejar de lado alguna idea que no coincidía con lo que esperaba encontrar.
Tomó, al azar, uno de los libros.

- “Viaje al centro de la tierra” –observó el escritor-, Julio Verne, fue o puede que todavía lo sea, uno de mis favoritos. Siempre recuerdo ese descenso desquiciado del y su sobrino por las galerías del volcán. El guía, me parece que se llamaba Axel o Alex… no se… parecía un superhombre. Mire usted… nunca había pensado lo que había dicho, un puede encontrar rastros de los superhéroes en Julio Verne.

El escritor se excitó al hablar sobre Verne y agitó su manos cortas, como si fuera un gorrión sacudiendo se las alas después de bañarse en polvo seco.

Ha sido uno de mis favoritos… aunque luego leí mucho a Bradbury y ahora leó mucho a Stephen King… aunque ese Stephen King, tiene partes buenas y en otras desvaría sin remedio. O a veces escribe mal… A veces trato de imaginarme a Verne escribiendo en su torre, si mal no recuerdo, nunca salió de Francia y en su mente recorrió un mundo.

-Reinventó el mundo. Comentó el visitante.

- Re… ¿Verne? No… bueno. Agregaba algo de fantasía.

- ¿No le gusta Philp Dick?

- Mmm… es un poco alucinógeno como su generación… leí unos cuentos. Me gusto Blade Runner, la película… el libro nunca lo empecé. Por ahí debe andar… No igual que ese Neuromante… es un desvario.

- El visitante se tomó las manos en la espalda y miró hacía la pantalla. ¿Y ahora que está escribiendo?

- Una cosita de nada… otro de mis cuentos de ficción. No me gustan que los llamen de ciencia ficción. “Escritor de ciencia ficción”. Es como si fuéramos una especie diferente… Se trata de los viejos habitantes de una colonia terrícola en Marte, que van recibiendo las noticias de una gran guerra que ha estalla en la tierra.

- Mmm… me parece haber leído algo parecido. Bueno… ¿Y cómo se le ocurrió?

- ¡Oh! Es fácil… tengo un fichero con dos mil novecientos treinta temas. Cuando quiero escribir un cuento y no me sale nada, hago un sorteo al azar y después no es más que sentarme frente a la pantalla y escribir algo sobre ese tema, va saliendo sólo…

- ¿Y no se repite?

- Mmm… no… supongo que no. Son historias distintas sobre un tema común. Toda la ciencia ficción se podría reducir a unos cuantos temas…

- ¡Un Fichero! Le parece que sólo “unos cuantos temas”.

El visitante pareció enojarse. Pero, más bien, se sentía desconcertado.

¡Un fichero con temas ¡ Me parece que ese procedimiento no tiene nada que ver con lo que dicen sus cuentos. Me parece como comercializar el espíritu… Usted siempre ha escrito sobre la alienación del hombre, contra la discriminación… ¡Un fichero!

- Mnn… Puede que tenga algo de razón. Pero, yo tengo que mantener a una familia con mi trabajo. Mi esposa, que tiene problemas de salud, dos hijas, un caballo, una tortuga, seis canarios…

- ¿Canarios?

- Pajaritos amarillos…

- Ah…

- Tengo una hermosa casa y mantenerla cuesta dinero. Ocupa una manzana entera. Un jardinero permanente… Tengo que escribir y editar libros regularmente para poder vivir.

Evidentemente, ahora sí, el visitante se sentía molesto. Se movía para un lado y otro.

- Yo a usted lo conocía tan sólo a través de sus cuentos. Y no me fue fácil conseguirlos… No se… me imaginaba otra cosa. Hasta había llegado a pensar que usted vivía retirado del resto de los humanos. Una cabaña de madera, rodeada de grandes pinos, alejado de las ciudades, del ruido. Escribiendo sobre un cuaderno de hojas gruesas y escuchando como la lapicera susurraba sobre la hoja…

- No soy un excéntrico. Soy un buen ciudadano. Esta bien… puede que para alguna gente sea un poquitín excéntrico, pero no… no cometo infracciones. Hasta voté en las últimas elecciones…

- ¿Voto por quién? No… perdón… disculpe… Es una pregunta impertinente. Haga de cuenta que no dije nada.

Continúo el visitante. – Recuerdo un cuento suyo sobre los televisores. El personaje casi enloquecía, porque como todo el mundo se lo pasaba viendo televisión, no conseguía a nadie con quien hablar.

- Sí… Ese viejo cuento… muy viejo. Lo recuerdo. Pero, no enloquecía emigraba a otro planeta.

- Sin embargo… Sus cuentos destilaban optimismo, en el futuro había esperanza.

- Sí… realmente soy un convencido de que reformando un poco las cosas éste sería un mundo ideal.

- ¿Un poco…? ¿Un mundo ideal…?

- Y, a pesar de algunos inconvenientes, no estamos mal. Sino véame a mí. Tengo mi gran casa, con un hermoso parque, mi familia…

- Ya he visto que no escribe a mano, ni en máquina de escribir. ¿Tiene televisor?

- Compré uno de esos nuevos porque me lo pidieron mis hijas. Uno de esos de… cómo es… alta definición… debe tener como cincuenta pulgadas. Ellas se pasan todo el día delante del aparato. Más vale que estén ahí y no en la calle. Yo también me siento a ver, cuando salgo de la oficina.

-¿Conversa mucho con su familia?

- Bueno… sí. Pero… ¡No tenemos mucho tiempo! Pero… pero… una vez por año vamos a una agencia de viaje y nos organizan un tour y durante quince días hablamos mucho.

- ¿Sobre qué?

- ¿Perdón usted no será un reportero de esos que andan todo el tiempo tratando de hacerme una entrevista? No suelo atenderlos porque me quitan tiempo y, después de todo, siempre digo lo mismo.

- No, no soy un reportero, pasaba… sabía que usted escribía acá. ¿Sobre qué hablan?

- ¿Qué se yo? Las cosas que hablan las familias… Vio que organizado está el turismo. Todo previsto. Es increíble ¿No?

- Todo previsto…

- El visitante acarició uno de los libros con placer y nostalgia.

- ¿Porqué hace unos años usted escribía siempre sobre Marte?

- Cuando yo era chico y uno hablaba sobre los extraterrestres, siempre se refería a los marcianos. Era una especie de paranoia colectiva. Pero, ahora ya se sabe que no hay vida en Marte. Bueno, era una costumbre: extraterrestres iguales a marcianos. Ahora es terrible en vez ce extraterrestres dicen aliens.

- En el Marte sobre el que usted escribía había una sociedad donde todos era felices, pero nada era previsible, nada surgía de ficheros.

- Joven… está usted un poco ofensivo… pero… Bah… eso era puro romanticismo. Pavadas que se le ocurren a uno.

Y… ¿Usted que decía de la TV?

- Me encanta Gran Hermano…

- ¿ Recuerda el Gran Hermano de 1984?

- Y… pobrecito Orwell… No estaba bien el hombre. Mire que hacerse troskista, que ir a pelear a la guerra civil española. Eso, pareciera, que paso hace mil años… ahora todo es distinto.

- Pero… el Gran Hermano de la televisión no tiene nada que ver con sus cuentos.

- ¿Qué le pasa jovencito? ¿Por qué tendría algo que ver? Aunque yo creo que algo parecido hay en uno de mis cuentos de hace cuarenta o cincuenta años…

- No… disculpe usted. No es nada. Me había imaginado todo sobre usted de una forma muy diferente. La realidad es distintas, siempre es distinta. Lo único que coincide son las pilas de libros.

- Pronto con la computadora, cuando haya pantallas realmente “amigables”, voy a poder deshacerme de ese desorden. Pero, los libros, evidentemente, sirven mucho. Me sirven para encontrar temas cuando el fichero se repite mucho y el editor me apura. Algo de Poe, una pizca de Lovecraft, un halito de Bradbury… y sale un producto que parece nuevo.

- El visitante abrió la puerta.

- Ya se va. Me divertía usted. Pero.. ¿Qué venía a buscar? Quedesé un rato más.

- No lo siento, ya debo volver. En realidad siento haber venido. Usted no tiene nada que ver con Marte. Todo ha sido pura casualidad.

3 comentarios:

marcelo pont dijo...

QUE LA VIDA ES SUEÑO Y LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON!
quien te dice no renace la savia del árbol caído...

Cinéfilo.- dijo...

Fiel argumento de cómo vemos lo que queremos ver y no lo que realmente es.

Esa es una crisis que me acompaña día a día, peor por eso prefiero en momentos muy agudos de la crisis, pensar en fútbol y preocuparme por eso.

No me gusta sufrir... creo que a nadie. Pero sigo sufriendo, sólo que lo canalizo en si pierde o gana Colón.

Qué triste.

rvs dijo...

Marcelo: espero que así sea.

Cinéfilo: sabiéndote hombre del pro-soccer te subo un comentario que le mandé anoche a mi hijo, claro que era un equipo mejorado. Pero, ya mañana empiezo con el Real Madrid desde abajo, tratando de ver si, a pesar de mi artrosis, llego al máximo nivel. Por lo pronto, le he empezado a ganar a mi hijo más chico, con el que siempre empatabamos. Aunque seguro luego de leer ésto me mete una goleada.
Va:
NOTICIAS DEL AÑO 2018

TRAS AGOTADORA CAMPAÑA DEMENTES CONSIGUIO CONSAGRARSE CAMPEON DE LIGA, CAMPEON COPA D Y CAMPEON DE EUROPA -COSA EXTRAÑA YA QUE ESTE CLUB TIENE SU SEDE EN LA SECCION CHACRAS DE ALLEN, RIO NEGRO, PATAGONIA.

UN PLANTEL ENTRADO EN AÑOS, LUCIENDO SUS YA CABELLOS YA BLANCOS, PELEO PARTIDO A PARTIDO HASTA DESCUBRIR COMO HAY QUE HACER PARA GANAR EN EL MAXIMO NIVEL DE DIFICULTAD DEL PRO-SOCCER.

UNO DE LOS QUE MAS FESTEJO, AUNQUE SU DESEMPEÑO DURANTE LA TEMPORADA FUE BASTANTE FLOJO, FUE TAKAHARA, QUE ESTA PROXIMO A CUMPLIR 35 AÑOS. EL MAS VETERANO DEL EQUIPO.

ESTE AÑO SE DESTACO COMO MAXIMO GOLEADOR DEL EQUIPO EL PORTUGUES EUSEBIO PONSELA, QUE HARTO DE JUGAR DE MEDIOCAMPISTA, EXIGIO JUGAR EN EL LATERAL DERECHO Y DEMOSTRO, A LOS 32 AÑOS, UNA NOTABLE CAPACIDAD GOLEADORA.

ESTE AÑO TAMBIEN VIMOS MUTAR A ABEL ADAMS. EL AFRICANO CRECIO TRAS UN TRATAMIENTO INDOCHINO, SE CONVIRTIO AL BUDISMO Y SE RAPO LA CABEZA Y SE DEJO UNA BARBITA ESTILO LINCOLN, YA ENTRECANA.

SE ANUNCIARON FESTEJOS QUE DURARAN TRES MESES Y EL EQUIPO DECIDIRA SI CONTINUA EN LOS CAMPEONANTOS OFICIALES O SI SE DISUELVE Y SE RETIRAN TODOS A DISFRUTAR DE LAS FORTUNAS GANADAS EN ESTOS ULTIMOS AÑOS.

LA NOTA DISCORDANTE FUE QUE UN GRUPO DE HINCHAS INGRESO EN LA CABINA DE TRANSMISION OFICIAL Y ARROJO DESDE LAS TRIBUNAS A LA CANCHA A LOS COMENTARISTAS OFICIALES DE LOS PARTIDOS. AMBOS FALLECIERON EN EL LUCTUOSO HECHO. LOS CULPABLES SE DIERON A LA FUGA SIN PODER SER IDENTIFICADOS.