domingo, 28 de diciembre de 2008

Ultima entrega del año

Carlos Binz


Walter Benjamin escribió que los soldados, en la primera guerra mundial, regresaban del frente volvían mudos. No encontraban formas de comunicar la experiencia inédita que habían vivido.


Contaba mi padre que, en el Alto Valle, cuando estalló la segunda guerra mundial varios chacareros, casi todos eran extranjeros entonces, dejaron sus parcelas y se fueron a combatir para sus países. Aquellos que habían sido vecinos y amigos se sumaron a ejércitos enfrentados.


De los vecinos cercanos solo Carlos Bins volvió vivo. En realidad él no había querido enrolarse por Alemania. Había llegado a Argentina muy pequeño y la madre tuvo la mala idea, cuando estaban cerca de los veinte, de que fueran a pasear a su país natal. La guerra iba a empezar y los enrolaron a él y a su hermano.


Volvió terminada la guerra, decían que pudo entrar a Argentina por que conservaba el boletín de la escuela primaria. Nunca hablaba de la guerra. Yo lo conocí, cuando ya pasaba los sesenta, en el centro filatélico y me pareció un tipo amable y generoso.


Mi padre decía que una sola vez habló sobre la guerra, un día que esperaban sus turnos en la peluquería de Piero. Contó sobre el frente Ruso, sobre el terrible frío y como mataron a los enemigos que abandonaron un puesto de ametralladoras con sus propias armas.


Finalmente recordó que su hermano menor, al que también había llevado la madre a visitar Alemania, fue muerto en combate ocho días antes de que terminara la guerra.


Ante la carencia de neuronas me voy durante un mes a Río Negro, sin computadora y sin Internet. Hasta la vuelta.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Ausencia temporal de literatura

En las últimas semanas me han pasado por arriba parciales, recuperatorios, planillas, evaluaciones institucionales, ponencias, escritos varios académicos, alumnos, etc. etc. y no he escrito ni una línea. En diez días zafo y vuelvo, espero que en menos. Cuando recobre al menos dos neuronas. Robertovs

viernes, 14 de noviembre de 2008

COMENTARIOS Y SECCIONES

A RAIZ DE UN COMENTARIO QUE INDIRECTAMENTE PROMUEVE LA CENSURA O LA AUTOCENSURA ESTA SEMANA ESTOY DE PARO, PUEDE QUE AGREGUE UNA SECCION "CANCER"... O "BARBARIDADES ESCRITAS EN PARCIALES" (aunque puede dar lugar a demandas por derecho de autor de los alumnos que escriben las barbaridades ¿Las barbaridades, delirios y similares, tendrán derecho de autor?), ETC.


"SUICIDIOS 1 (nueva sección)"
2 comentarios -
Mostrar entrada original Ocultar comentarios
Anónimo dijo...
Me parece patético hablar de éste tipo de cosas con tanta morbosidad.Porque en realidad pasan y no en chistes...
11 de noviembre de 2008 15:42
rvs dijo...
¿Morbosidad? No la veo... y tampoco me parece bien la censura temática o la autocensura en literatura, si el suicidio no pudiera ser tratado no hubiera existido El lobo estepario de Herman Hesse, y si no pueden ser tratadas las cosas que pasan y sólo pudiera ser tratado lo que pasa en chiste supongo que habría que hacer desaparecer a la mayor parte de la literatura.Y claro que pasan, por eso hay que hablar o escribir.rvs
11 de noviembre de 2008 21:30

viernes, 7 de noviembre de 2008

SUICIDIOS 1 (nueva sección)

La primera vez que escuche hablar de un suicido concreto fue en lo de unos tíos. Mientras yo miraba los discos de mi prima, mi viejo charlaba con su hermano y hacían referencia a un muchacho que se había suicidado en La Plata -estaba estudiando en la Universidad- por que lo había abandonado la novia. Alguno de los dos comentó algo así “como que picardía, habiendo tantas mujeres”.

ENSAYOS PIJOTEROS (vuelven)

Tiziana, la novia de Patricio, que es de Cerdeña (Italia), dice, y seguramente lo han dicho otros antes, que los argentinos son italianos que hablan en español.

1973 ENTRA EN RECESO ESTIVAL

DADA LAS ALTAS TEMPERATURAS QUE SE REGISTRAN EN CORDOBA, Y A QUE TENGO QUE LEER 1973 DESDE EL COMIENZO PARA PODER SEGUIR (SÍ, NO LO HE PODIDO HACER TODAVIA),
LA NOVELITA POR ENTREGAS CONTINUA EL AÑO QUE VIENE (tendré que contratar a Fran López y a Federico Reggiani para que me hagan un "resumen de lo publicado).

CONTINUARE SUBIENDO SEMANALMENTE COSAS CORTAS.

jueves, 16 de octubre de 2008

viernes, 26 de septiembre de 2008

domingo, 7 de septiembre de 2008

CUANDO TENGA OCHENTA Y CUATRO AÑOS

CUANDO TENGA OCHENTA Y CUATRO AÑOS

Con unos amigos subimos a un tren. La imagen es de hace unos años atrás. En ella debo tener alrededor de cuarenta años. Vamos parados, agarrados de los pasamanos. El tren se detiene. Nadie lo dice, no hace falta decirlo, afuera es otra época. La chica que viene con nosotros me dice que le alcance el pañuelo a otra chica que está del otro lado para que se da cuenta de que ese pañuelo, que parece de seda, viene del pasado. Miro y casi a ras de suelo hay un conducto que comunica con el exterior, meto el pañuelo y el aire lo chupa hacia fuera.
Ahora me dice mis amigos que me miré a mi mismo en el futuro, me sugieren que aproveche para saber cuantos años voy a tener allí. Aparezco en el cuerpo de un viejito, que soy yo, que está leyendo un libro en un subterráneo muy moderno, todo de un color uniforme beige y de un plástico mullido. El viejito se siente sorprendido, pero no se asusta, cuando mi voz sale de su interior:
- ¡Tengo 84 años! ¡Y nadie me ha venido a buscar¡
Los otros pasajeros miran sonrientes al viejo que usa unos grandes bigotes, un saco marrón y parece más pequeño que lo que era a los cuarenta.
Vuelvo y pienso que no quiero llegar a vivir tanto, aunque el viejito que era yo se veía saludable y no le dolía nada. Por otra parte pienso que estaba sólo y hago hipótesis sobre que hacía viajando sólo un sábado a la madrugada. ¿Dónde estaban mis hijos? ¿Estaría definitivamente sólo? ¿Mis hijos vivirían en otro lugar, no tendrían tiempo, o venía de la casa de alguno de ellos?
“Will you still need meWill you still feed meWhen I'm sixty four”No indudablemente no. Sí a Paul ni lo alimentaron ni lo necesitaron cuando cumplió sesenta y cuatro, menos me van a alimentar o necesitar cuando yo tenga ochenta y cuatro. Lo que no entiendo es porque el viejito se sentía confortable. Después de todo ¿No es mejor estar sólo?

jueves, 4 de septiembre de 2008

1973, NOVELA POR ENTREGAS. ENTREGAS 23 Y 24.

Pasó al blog con la totalidad de lo publicado de 1973.

domingo, 24 de agosto de 2008

4999 - 5000

SUMANDO PRIMERA EPOCA, SEGUNDA Y TERCERA EL PROXIMO QUE ENTRE AL BLOG ES EL NUMERO 5000. APLAUSOS PARA USTEDE Y PUEDE JUGARLE A LA QUINIELA. QUE SE YO... POR AHI. RVS

sábado, 9 de agosto de 2008

1973 NOVELA POR ENTREGAS CAPITULO 19

ANEXADO A LA VERSION COMPLETA

viernes, 1 de agosto de 2008

1973. ENTREGA 18. AGOSTO 1, 2008

AGREGADA AL TEXTO COMPLETO.

sábado, 21 de junio de 2008

EL CUBRECAMA

Gabriel me dío este título el domingo pasado. Hoy me desvelé y recordé el final.

EL CUBRECAMA

Me resultó extraño que fuéramos a lo del abuelo un día de semana. Almorzábamos con él, el tío Francisco, la tía Meli, la Laura y la Tere todos los fines de semana, pero nunca durante la semana. Durante la semana todo el mundo trabajaba.
Cuando llegamos los grandes se besaron y se abrazaron, tampoco era habitual que se abrazaran y se fueran a la pieza del abuelo dejándome sólo. No me saludaron ni me dieron ninguna indicación, así que me fui al cajón donde el tío guardaba las Tony y me puse a leer un episodio de Johnny Hazard.

Debía tener, creo, seis años o por ahí, porque faltaba poco para que empezara la escuela y ya había pasado bastante desde que me regalaran, para reyes, la bicicleta con el banderín de Boca Juniors Campeón 1954.

Al rato salieron, mi padre y el tío Francisco adelante. Las mujeres se fueron a preparar mate, el abuelo se sentó mirando el piso y tomándose las manos sobre las piernas. El sombrero inclinado sobre los ojos. Las chicas dormían. Me hicieron señas de que los siguiera y subimos al Ford 35, la mañana estaba fría y las chapas del auto más frías aún.

No anduvimos mucho, apenas medio kilometro y entramos en la chacra de los padres de la Tía Meli. Me dijeron que esperara afuera.
Salude a los perros, pero tenía frío y me fui a buscar la puerta de atrás. La casa era de cuatro habitaciones chicas, sin revocar por afuera y casi sobre la acequia, alguien había dicho que no convenía hacerla allí por las raíces de los álamos.

La puerta de chapa estaba abierta. Entre sin hacer ruido, apoyando suavemente los píes como había aprendido en las historietas de Hazard. El pasillo tenía revoque grueso hasta en el piso y pensé que me convenía ir a la pieza de la Betty, la hermana menor de la tía Meli. Tenía dieciséis años y no la veía muy seguido, pero sabía que no iba a hacerme problemas si me metía en un rinconcito de su cama. Estaba frío y la casa era helada.

Abrí despacito para no despertarla. Tenía la cubrecama cubriéndole la cabeza. Debía tener mucho frío. No se porque, en lugar de meterme sin tratar de que se notara, en un rinconcito, levante un poco la colcha. Me sorprendí un poco, la cara de la Betty parecía una estatua y los labios estaban morados. Era muy linda. No muy dejar de tocarle un cachete. Estaba helado. Frío, muy frío y pensé que hacía falta una estufa a leña en esa casa. Me asuste un poco cuando me di cuenta de que no estaba debajo de las frazadas sino que sólo estaba cubierta por el cubrecama y desnuda. Bajé un poco la frazada, estaba empezando a temblar. Nunca había podido ver sus tetas aunque las hubiera adivinado, eran redonditas y terminaban en un conito con los pezones parados. No pude evitarlo, cerré mi mano despacito sobre una de ellas y al instante quede congelado, como si un fierro helado me hubiera atravesado el cuerpo de lado a lado. Saque la mano rápido pero seguía congelada, subí la colcha y salí sin cuidarme en no hacer ruido. Afuera corrí hacía la acequia, mi mano parecía ser de otro cuerpo era algo rígido, azul, de hielo. Me arremangué, la embarre bien y la refregué con la otra mano un rato largo, cada vez tenía más frío y cuando terminé de sacarme el barro sentí un dolor terrible, tan fuerte como las ganas de hacer pis y fui detrás de un frutal.

Temblando me quedé parado al lado de la puerta del auto. Antes que salieran de la casa escuche que decían algo sobre un vaso de Folidol.

Cada vez en mi vida que he tocado una mujer desnuda he vuelto a sentir que tocaba el cadáver helado de la Betty.

Roberto von Sprecher. Junio 14, 2008.

jueves, 12 de junio de 2008

sábado, 7 de junio de 2008

HOLA

El domingo pasado le pedí a Paúl, mi hijo mayor, un título para inventar un cuento a partir de ese título. No se me ocurría nada que no estuviera lleno de holas o fuera demasiado obvio. En la noche del miércoles un sueño me lo resolvió.

HOLA

Estaba sentado frente a la computadora leyendo un libro. La página del procesador de texto estaba en blanco. Había empezado a hojear el cuento “Falk: una reminiscencia” de Joseph Conrad, al principio me resultó –el ambiente, en particular- muy parecido a Lord Jim –anclados en un puerto de oriente-. Después seguía teniendo un clima similar pero una historia bastante distinta… no tanto. Me había olvidé de la computadora. En el momento en que empezó a pasar el salva-pantallas sonó el teléfono.

-Sí…
No contestaron y a los tres o cuatro segundo colgaron. Supuse que era alguien que había marcado un número equivocado y que en esos tres o cuatro segundo se había dado cuenta que la mía no era la voz que había querido oír.
Volví al libro y apenas recorrida media página volvió a sonar.

- Sí…
De nuevo el silencio, antes que cortara alcance a decir
- ¿A qué número quiere hablar?
Cortaron. Busque el libro que había sostenido en mi mano izquierda y trate de retomar la historia, pero ya estaba desconcentrado. Miré el teléfono un instante antes de que sonara de nuevo.
- ¡Andate a la concha de tu madre!
- Perdón… no compro por teléfono ¡NADA!

Abandoné el libro y me quede mirando el teléfono, pasaron quince minutos y nada. Decidí llamar a Buenos Aires.
-Hola Caro.
- ¿Qué pasa?
- Nada. Anoche soñé con vos…
- Sí…
- Estaban en una especie de congreso y vos no estabas. Era en Buenos Aires. Después apareciste y me dijiste que ahora trabajabas desde la siete. Yo no me había acordado. Te agarré de un brazo y te dije “vamos” y vos contestaste “no voy a acostarme con vos”.
- Ahh… era un sueño.
- Sí…
- Ahora tengo que cortar.
- Espera… ¿Por qué tenés que cortar?
Colgó y volví a marcar. No atendió la llamada.

Me senté mirando el teléfono esperando que sonara. Imagine que en Buenos Aires Caro estaba haciendo lo mismo.

Córdoba, junio 7 2008.

viernes, 30 de mayo de 2008

MEMPHIS


Esta semana Gabriel me paso el nombre de Memphis para que inventara un cuento con ese nombre. Ahí va:


MEMPHIS

Preparamos todo para salir después del cuatro de julio. El plan era, en el Ford de los cincuenta de David, llegar hasta Menphis, después volver hacía Los Angeles, subir hasta Seatle y volver por Wyoming, Montana, North y South Dakota volviendo a Nebraska City. Todo en un mes. En Menphis buscaríamos la casa de Elvis y montaríamos guardia hasta verlo y trataríamos de que nos firmara un disco. Lo lógico hubiera sido ir primero a Memphis bajando por la izquierda o la derecha del río, pero queríamos pasar primero por Colorado.

No teníamos mucho equipaje, suponíamos que no hacía falta siendo verano, un par de bolsos y ninguna frazada o campera de invierno. Nos olvidábamos que en las montañas igual hacía frío y que en gran parte de nuestro trayecto las teníamos que cruzar.
Había leído On the road al poco tiempo de estar en los Estados y no había logrado entenderlo más que a medías. Una cosa me había quedado clara: los autos nunca se rompían ni tenían averías importantes, apenas una cuestión menor como, por ejemplo, cuando las luces no le funcionaron durante un rato en la selva mejicana o cuando quedaron empantanados no me acuerdo donde. Claro que en On the road no buscaban autógrafos de Elvis. Sabíamos que Johnny Cash que a veces paraba en Memphis estaría de gira, pero por las dudas nos llevamos el disco de Johnny Cash in San Quintín que había salido el año anterior.

Sólo conducía David porque yo no tenía carnét, los dos habíamos cumplido los dieciocho hacía poco tiempo y la primera meta era cruzar la frontera de Colorado. Allí podíamos comprar cerveza y la revista Play Boy, que en la mayoría de los estados eran prohibidos para menores de dieciocho años. Claro que sólo cerveza, ninguna bebida de mayor graduación estaba autorizada. A pesar de la prohibición hasta los veintiuno, en Nebraska, para año nuevo nos habíamos agarrado una borrachera espantosa con vino de California. Además de David, la novia y Brad, había estado Carlos Elizálde un bonaerense que estaba viviendo en Lexington. Además, un par de veces, el hermano mayor de David nos había comprado vino y lo llevamos, dentro de una bolsa de papel madera, abajo del asiento rogando que no nos parara el buen policía que andaba controlando la moralidad de los jóvenes. No era mal tipo el buen policía pero era muy pesado, generalmente te paraba –por ejemplo si ibas muy rápido- y te hacía subir en el asiento del acompañante y daba unas vueltas dando consejos sobre como cuidarte y cuidar la moralidad, como un padre anticuado.

El primer día salimos con la clara meta de llegar a Colorado antes del anochecer. Subimos hasta Lincoln y tomamos la 80 a mil, en Ogallala –recordé que Kerouac la mencionaba- comenzamos a bajar al sur, tomamos la 76 y a las seis de la tarde cruzamos la frontera. En Sterling alquilamos una cabañita. Enseguida fuimos a una store y compramos tres revistas playboy y veinticuatro latas de cerveza. Estuvimos tres días borrachos. No nos importó que la cerveza pronto dejara de estar fría y recién salimos al segundo día para comprar más cerveza. Se suponía que el cajero no nos debía haber vendido por el estado en que nos presentamos, pero lo hizo. El cuarto día decidimos bañarnos, dormir y no tomar más, para poder seguir viaje. Pararíamos en Denver y luego bajaríamos hasta Memphis sin importar que hubiera en el camino.

El Denver en que entramos, tras perdernos un par de veces por las autopistas, no tenía nada que ver con el de Kerouac, además empezó a salir humo del capot. No era humo sino vapor y se nos había roto alguna pieza importante del agua, terminamos en un taller y hubo que cambiar una pieza que redujo nuestros fondos. Decidimos eliminar a Seatle, donde pensaba visitar a Sharon, y de Los Angeles cruzar a Wyoming.
Mientras esperábamos que arreglaran el auto charlamos con unos chicos que estaban arreglando una combi. Les contamos nuestra idea de llegar a Memphis para ver a Elvis y nos dijeron que éste estaba actuando en Las Vegas desde hacía unos meses. Pensamos que éramos unos pelotudos por no estar al tanto, pero el cambio nos venía bien porque acortábamos camino. Así, apenas el auto estuvo listo, arrancamos para Las Vegas sin que nos importara el Gran Cañón. Mirando el mapa descubrimos que en suroeste de Colorado había un pueblito que se llamaba Marvel. Nos reímos como idiotas haciendo chistes sobre un supuesto letrero que diría “Welcome to Spiderman home”.

En la entrada a Las Vegas volvimos a errar camino y atravesamos unos suburbios de casitas pequeñas que no tenían nada que ver con la imagen de los rutilantes carteles luminosos y casinos. En algún momento logramos llegar al centro y localizar el casino donde estaba actuando. La mala noticia fue que no teníamos edad para entrar en ninguno de los locales donde había juegos de azar y no había ninguno que no los tuviera, incluido aquel en el que actuaba Elvis. Así que montamos guardia en la entrada. A la madrugada estábamos sentados en el suelo cuando se armó un gran revuelo en la puerta, pero lo único que pudimos conseguir fue que dos matones con pelo cortado al rape nos corrieran a patadas. Volvimos tres noches seguidas y las dos primeras se repitió la escena, la tercera noche vino la policía antes de que Elvis saliera y nos invitó amablemente a que nos alejáramos del lugar. Con las guardias del Hotel donde el tipo vivía nos fue aún peor. Nunca pudimos ver a Elvis, nos fuimos a Lakewood y en las afueras nos alojamos en un motel de mala muerte pero con televisión y nos compramos diez packs de cerveza. Recuerdo haber visto una película de Godzila, una madrugada, borracho y acostado en el piso. A la semana decidimos seguir hasta Los Angeles. Después de todo que mierda nos importaba Memphis. En la radio del auto siempre pasaban a Neil Diamond.

lunes, 26 de mayo de 2008

ENSAYOS PIJOTEROS 4 y 5

Ensayo pijotero 4

A poco de comenzado El Eternauta, ya cayendo la mortal nevada, Juan Salvo Piensa:
"La mente humana es absurda. Recuerdo que en aquel mismo momento pensé en todos los jugadores de fútbol de primera división. ¿Sería posibles que todos hubieran terminado? ¿Qué de un golpe no existiera ya el seleccionado?. Sacudí la cabeza, creo que el cerebro..."
Al respecto:
1. Evidentemente la mente humana es absurda y este pensamiento lo demuestra.
2. Juan Salvo era un elitista porque no pensó en los jugadores de Primera B, C, D..., ni en las ligas del interior.
3. ¿Lo de "terminar" es un mensaje sexual encubierto?
4 y principal. Si no hubiera existido ese seleccionado no hubieramos sufrido el mayor bochorno de nuestra historia futbolística: el mundial de fútbol de Suecia de 1958. Busquen en google y verán como fuímos vapuleados y goleados. Catastrófico como la nevada, nos metieron tantos goles como nieve cae en El Eternauta. Encima ahora creemos que esos eran buenos jugadores. No había con quien medirlos y en Suecia fueron medidos.
5. Cuando sacudimos la cabeza evidentemente al cerebro que está dentro de ella.

Ensayos pijoteros 5

¿Porqué Juan Salvo tiene un hermoso chalet, una fábrica pequeña pero fábrica al fin, un comodo pasar, un lindo garage y no tiene auto? Ni siquiera un fodd 35. Este es uno de los grandes enigmas de El Eternauta. Un alumno opinó que era porque hubiera sido mucho quilombo dibujar las escenas del garage con un auto de por medio. No se... creo que debe haber algo más profundo.

jueves, 22 de mayo de 2008

EL SOTANO

Lo que sigue es parte de un juego, el Gabriel me dice un título, yo le saco los adjetivos (tipo El sótano infernal) y tengo que escribir un cuento con ese título.

EL SOTANO

Acto 1

Mi viejo y mi vieja se pelean desde que tengo memoria. Se dicen de todo, no se tiran nada, y el punto culminante es cuando cualquiera de los dos dice “¡Si no fuera por Javier me separó ya!”. Pero antes que lleguen a decirlo yo me he ido al sótano, he prendido la luz y me he sentado a leer en el viejo sofá destripado. Antes de bajar saco un libro de la biblioteca y así los libros de arriba van desapareciendo (mis viejos preguntan qué pasa que desaparecen los libros) y se van amontonando al costado del sofá destripado. Desde acá no se escucha nada.

Finalmente he llegado a la conclusión de que para que mis padres se puedan separar con tranquilidad y dejen de armar esos terribles quilombos, de tener esas insufribles broncas, yo me tengo que ir. Yéndome ya no tendran problemas para separarse.

Así fue que me fui de casa antes de cumplir los dieciséis, ya medía un metro ochenta después de todo.

Acto 2

Han pasado ya cinco años, trabajo de sereno en una playa de estacionamiento de otra ciudad. Ya nadie me reconocería. He cambiado mucho. Duermo en el sótano que era de la casa que estaba donde ahora está la playa. No hay luz ni hay libros. Entro con una vela y sólo para dormir. Ayer vi a mis padres en un programa de televisión sobre padres cuyos hijos desaparecieron, siguen casados y dicen que buscarme “los unió para siempre”.

Ensayos pijoteros 1, 2 y 3

Ensayos pijoteros 1

1.
Martín Palermo
es un perro un patadura
tiene dos sinapsis
una une el píe a la pelota
la otra la pelota a la red
ahí se le termina todo
entonces
gol! gol! gol!

2.
Fabían Casas cuando,
en sus ensayos bonsái,
habla de los otros escritores argentinos
en un nabo es imbancable
se hace el barrial y suena bien del centro.
Fabían Casas cuando habla de escritores que no son argentinos,
o de cualquier cosas,
suele ser placentero,
no siempre, claro...

3.
La ortografía y la gramática no existen en mi mapa,
menos la matemáticas,
los poetas suelen aburrirme,
algunos animé me entusiasman,
Lost y Faulkner son incontrastables.

martes, 13 de mayo de 2008

EL ESCRITOR

Mientras trato de encontrar tiempo para escribir material nuevo (en la cabeza tengo tres o cuatro cuentos, espero que no los agarre un virus) y trato de decidir si comienzo a subir, por entregas, 1973, un proyecto de novela de la que hay partes desmembradas, va un cuento recuperado del blog deleteado para los que no lo leyeron:

EL ESCRITOR

Golpearon la puerta. Contesto una vocecita suave y aguda.

- Pase… por favor. Está abierto.

Al abrir. El visitante se topó con tremendas y desordenadas pilas de libros. Bibliotecas por todos lados. Libros de todas las formas y colores. En el piso, en los anaqueles, en las sillas, todos en un desorden colosal. Alcanzó a atisbar que también había dos pilas en la mesada de la cocina.

Acomodándose los anteojos, emergió el escritor de entre los papeles. Era pequeño de ojos saltones, lentes gruesos, un poco gordo, camisa celeste con tirantes y corbata con palmeras. Algo calvo y con mechones de pelo desordenadamente hacía uno y hacia otro, entrecruzándose. Unos grises, otros rubios, otros blancos. Bajito miraba al escritor para arriba, parecía que le doliera el cuello al hacerlo.

- Disculpe que lo interrumpa. ¡ Cuantos libros que tiene usted! ¿Esto es una oficina? Perdón… ¿Es su oficina? Supongo. Es para marearse, realmente me resulta maravilloso, como están acomo… dados. Hay un hermoso olor.

- Les echó un aerosol anti-hongos cada quince días. Sino me mata la alergía.

- No… ¿Antihongos? No yo decía el olor a papel y tinta…

- ¡Ah! ¡Olor a libros! Toda mi vida he lidiado con el olor a libros.

- …

- El visitante revisó la hilera de libros, boquiabierto, dio vueltas de una biblioteca a otra. No sabía muy bien donde detenerse. Acarició algunos de los lomos que asomaban en los anaqueles.

- ¿ Estaba trabajando?

- Sí. Todas las mañanas arremeto con la máquina de escribir… Perdón, ahora uso una computadora. Puntualmente a las ocho de la mañana. Hay que tener método. Ocho horas diarias como mínimo.
Cuando era joven escribía todo el tiempo, catorce, veinte horas… no podía detener ni la mente ni los dedos. En cambio ahora…

- También tiene revistas.

- Si… De todo tipo. Pero, más que nada de ciencia-ficción, historietas… aunque esas nuevas no me terminan de gustar… civil war… Mire a lo que hemos llegado: una serie de historietas que se llaman Civil War. Spiderman y el Capitán América peleando en una guerra civil… no… antes eran todos unidos.

- Pero…

- ¿Sí?

- No… disculpe… pensaba.

El visitante sacudió la cabeza como tratando de dejar de lado alguna idea que no coincidía con lo que esperaba encontrar.
Tomó, al azar, uno de los libros.

- “Viaje al centro de la tierra” –observó el escritor-, Julio Verne, fue o puede que todavía lo sea, uno de mis favoritos. Siempre recuerdo ese descenso desquiciado del y su sobrino por las galerías del volcán. El guía, me parece que se llamaba Axel o Alex… no se… parecía un superhombre. Mire usted… nunca había pensado lo que había dicho, un puede encontrar rastros de los superhéroes en Julio Verne.

El escritor se excitó al hablar sobre Verne y agitó su manos cortas, como si fuera un gorrión sacudiendo se las alas después de bañarse en polvo seco.

Ha sido uno de mis favoritos… aunque luego leí mucho a Bradbury y ahora leó mucho a Stephen King… aunque ese Stephen King, tiene partes buenas y en otras desvaría sin remedio. O a veces escribe mal… A veces trato de imaginarme a Verne escribiendo en su torre, si mal no recuerdo, nunca salió de Francia y en su mente recorrió un mundo.

-Reinventó el mundo. Comentó el visitante.

- Re… ¿Verne? No… bueno. Agregaba algo de fantasía.

- ¿No le gusta Philp Dick?

- Mmm… es un poco alucinógeno como su generación… leí unos cuentos. Me gusto Blade Runner, la película… el libro nunca lo empecé. Por ahí debe andar… No igual que ese Neuromante… es un desvario.

- El visitante se tomó las manos en la espalda y miró hacía la pantalla. ¿Y ahora que está escribiendo?

- Una cosita de nada… otro de mis cuentos de ficción. No me gustan que los llamen de ciencia ficción. “Escritor de ciencia ficción”. Es como si fuéramos una especie diferente… Se trata de los viejos habitantes de una colonia terrícola en Marte, que van recibiendo las noticias de una gran guerra que ha estalla en la tierra.

- Mmm… me parece haber leído algo parecido. Bueno… ¿Y cómo se le ocurrió?

- ¡Oh! Es fácil… tengo un fichero con dos mil novecientos treinta temas. Cuando quiero escribir un cuento y no me sale nada, hago un sorteo al azar y después no es más que sentarme frente a la pantalla y escribir algo sobre ese tema, va saliendo sólo…

- ¿Y no se repite?

- Mmm… no… supongo que no. Son historias distintas sobre un tema común. Toda la ciencia ficción se podría reducir a unos cuantos temas…

- ¡Un Fichero! Le parece que sólo “unos cuantos temas”.

El visitante pareció enojarse. Pero, más bien, se sentía desconcertado.

¡Un fichero con temas ¡ Me parece que ese procedimiento no tiene nada que ver con lo que dicen sus cuentos. Me parece como comercializar el espíritu… Usted siempre ha escrito sobre la alienación del hombre, contra la discriminación… ¡Un fichero!

- Mnn… Puede que tenga algo de razón. Pero, yo tengo que mantener a una familia con mi trabajo. Mi esposa, que tiene problemas de salud, dos hijas, un caballo, una tortuga, seis canarios…

- ¿Canarios?

- Pajaritos amarillos…

- Ah…

- Tengo una hermosa casa y mantenerla cuesta dinero. Ocupa una manzana entera. Un jardinero permanente… Tengo que escribir y editar libros regularmente para poder vivir.

Evidentemente, ahora sí, el visitante se sentía molesto. Se movía para un lado y otro.

- Yo a usted lo conocía tan sólo a través de sus cuentos. Y no me fue fácil conseguirlos… No se… me imaginaba otra cosa. Hasta había llegado a pensar que usted vivía retirado del resto de los humanos. Una cabaña de madera, rodeada de grandes pinos, alejado de las ciudades, del ruido. Escribiendo sobre un cuaderno de hojas gruesas y escuchando como la lapicera susurraba sobre la hoja…

- No soy un excéntrico. Soy un buen ciudadano. Esta bien… puede que para alguna gente sea un poquitín excéntrico, pero no… no cometo infracciones. Hasta voté en las últimas elecciones…

- ¿Voto por quién? No… perdón… disculpe… Es una pregunta impertinente. Haga de cuenta que no dije nada.

Continúo el visitante. – Recuerdo un cuento suyo sobre los televisores. El personaje casi enloquecía, porque como todo el mundo se lo pasaba viendo televisión, no conseguía a nadie con quien hablar.

- Sí… Ese viejo cuento… muy viejo. Lo recuerdo. Pero, no enloquecía emigraba a otro planeta.

- Sin embargo… Sus cuentos destilaban optimismo, en el futuro había esperanza.

- Sí… realmente soy un convencido de que reformando un poco las cosas éste sería un mundo ideal.

- ¿Un poco…? ¿Un mundo ideal…?

- Y, a pesar de algunos inconvenientes, no estamos mal. Sino véame a mí. Tengo mi gran casa, con un hermoso parque, mi familia…

- Ya he visto que no escribe a mano, ni en máquina de escribir. ¿Tiene televisor?

- Compré uno de esos nuevos porque me lo pidieron mis hijas. Uno de esos de… cómo es… alta definición… debe tener como cincuenta pulgadas. Ellas se pasan todo el día delante del aparato. Más vale que estén ahí y no en la calle. Yo también me siento a ver, cuando salgo de la oficina.

-¿Conversa mucho con su familia?

- Bueno… sí. Pero… ¡No tenemos mucho tiempo! Pero… pero… una vez por año vamos a una agencia de viaje y nos organizan un tour y durante quince días hablamos mucho.

- ¿Sobre qué?

- ¿Perdón usted no será un reportero de esos que andan todo el tiempo tratando de hacerme una entrevista? No suelo atenderlos porque me quitan tiempo y, después de todo, siempre digo lo mismo.

- No, no soy un reportero, pasaba… sabía que usted escribía acá. ¿Sobre qué hablan?

- ¿Qué se yo? Las cosas que hablan las familias… Vio que organizado está el turismo. Todo previsto. Es increíble ¿No?

- Todo previsto…

- El visitante acarició uno de los libros con placer y nostalgia.

- ¿Porqué hace unos años usted escribía siempre sobre Marte?

- Cuando yo era chico y uno hablaba sobre los extraterrestres, siempre se refería a los marcianos. Era una especie de paranoia colectiva. Pero, ahora ya se sabe que no hay vida en Marte. Bueno, era una costumbre: extraterrestres iguales a marcianos. Ahora es terrible en vez ce extraterrestres dicen aliens.

- En el Marte sobre el que usted escribía había una sociedad donde todos era felices, pero nada era previsible, nada surgía de ficheros.

- Joven… está usted un poco ofensivo… pero… Bah… eso era puro romanticismo. Pavadas que se le ocurren a uno.

Y… ¿Usted que decía de la TV?

- Me encanta Gran Hermano…

- ¿ Recuerda el Gran Hermano de 1984?

- Y… pobrecito Orwell… No estaba bien el hombre. Mire que hacerse troskista, que ir a pelear a la guerra civil española. Eso, pareciera, que paso hace mil años… ahora todo es distinto.

- Pero… el Gran Hermano de la televisión no tiene nada que ver con sus cuentos.

- ¿Qué le pasa jovencito? ¿Por qué tendría algo que ver? Aunque yo creo que algo parecido hay en uno de mis cuentos de hace cuarenta o cincuenta años…

- No… disculpe usted. No es nada. Me había imaginado todo sobre usted de una forma muy diferente. La realidad es distintas, siempre es distinta. Lo único que coincide son las pilas de libros.

- Pronto con la computadora, cuando haya pantallas realmente “amigables”, voy a poder deshacerme de ese desorden. Pero, los libros, evidentemente, sirven mucho. Me sirven para encontrar temas cuando el fichero se repite mucho y el editor me apura. Algo de Poe, una pizca de Lovecraft, un halito de Bradbury… y sale un producto que parece nuevo.

- El visitante abrió la puerta.

- Ya se va. Me divertía usted. Pero.. ¿Qué venía a buscar? Quedesé un rato más.

- No lo siento, ya debo volver. En realidad siento haber venido. Usted no tiene nada que ver con Marte. Todo ha sido pura casualidad.

sábado, 10 de mayo de 2008

Cambios

Los que entran habitualmente verán que he borrado mucho material. Decidí que ya era suficiente con tanto diario personal, tipo que película vi o que libro estoy leyendo o haciendo, y que ya era suficiente historieta (para el que le interesen quedan los links), y hacerlo más bien un blog de cuentos y zonas aledañas. Menos posteos, menos saturación de información, que ya más de la procesable hay entre blogs y páginas webs. rvs

martes, 6 de mayo de 2008

Grandes momentos de la literatura

Cuentan que Hemingway perdió una novela en un taxi y que nunca fue recuperada. ¿Alguien la habrá leído y pensando esto es un bodoque y la tiró al fuego? Acto creativo de crítica arrojar el original al mismo fuego al que, dice, Sábato que arrojó gran parte de su obra. Claro que ahora, conociendo a este Sábato senil podemos pensar que siempre fue un invento bien sostenido. Yo destruí y tiré quince años de cuentos y un par de novelas. ¿Pero, en realidad se me puede creer? ¿Dónde están las obras destruidas para probar su destrucción? Hay mil misterios como este en la ciudad desnudas.

Es que estoy leyendo los Ensayos bonsaí de Casas y me parecieron muy largos.

El que acabo de escribir también es muy largo.

¿Cómo sería un ensayo bonsaí: ¿Murakami mola? ¡Qué personaje Ben!



rvs

domingo, 4 de mayo de 2008

La cama grande

La cama grande

No es que lamente que me dejaras solo,
que me abandonaras,
siempre supe que siempre estamos solos,
a veces menos a veces más.

Lo que me partió definitivamente el alma, el rostro,
el cuerpo, la espalda, las pieranas,
lo que me aplastó hasta el fondo
fue bien simple,
que al despertarme a la mañana,
luego de estar un semana fuera,
como todas las semanas,
cuando los chicos se pasaron a la cama grande
y pasé mis largos brazos sobre sus hombros
y sobre el tuyo,
cuando vivía el momento más amoroso de toda las semana,
esperado toda la semana,
levantaste mi brazo y lo apartaste,
sin decirme nada,
sin que lo esperara
aunque debería haberlo esperado desde el primer día,
sin decirme nada, entonces…
me dejaste vació, hueco, nada...
a pesar de saber que ese momento llegaría,
estaba medio dormido y no lo pude anticipar.

Ahora no tengo cama grande
y los chicos están grandes para pasarse a la cama chica
y tampoco están.

Ahora solo como siempre supe que estamos
cada día importa menos.
Lo se, es irrelevante
morir es totalmente normal
tarde o temprano sucederá.A veces demora.

martes, 29 de abril de 2008

TENGAN PACIENCIA

HACE RATO QUE NO SUBO NADA ORIGINAL. TENGAN PACIENCIA. EL MEDICO ME HA PROHIBIDO EL CAFE, EL MATE!!!!, INFUSIONES, CARNE, COMIDAS CALIENTES, SALSAS, EL ALCOHOL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! RESULTADO EL CEREBRO NO ME FUNCIONA, NO PUEDO PENSAR, ME DUERMO... Y YO LE CONTE EL CHISTE DEL TIPO AL QUE LE DABAN UNA DIETA SIMILAR, A LA QUE SE AGREGA LA EXCLUSION DEL SEXO Y EL TIPO LE DECIA AL MEDICO "Y ENTONCES PARA QUE QUIERO VIVIR". ROBERTOVS

martes, 22 de abril de 2008

domingo, 20 de abril de 2008

Omaha

Hoy encontré este texto que escribía en 1991, antes de mi segundo viaje a los Estados Unidos. De julio de 1969 a julio de 1970 vivía en Nebraska City, cincuenta kilómetros a sur de Omaha, donde vive aún mi amigo.

OMAHA

Los hechos que narro me fueron informados por un amigo, no por el conocido de un amigo, que actualmente vive en Omaha.

En 1964, 1965 y 1996, Los Beatles hicieron giras por los Estados Unidos. Después de cada presentación elegían entre las fans que los esperaban histéricas y ansiosas a la salida. Seleccionaban las que más les gustaban, cenaban y luego se iban a coger. Generalmente eran adolescentes de los últimos años de la secundaria. Es cierto que los miembros de la banda, por entonces, eran muy jóvenes.

Peter Brown, miembro del equipo que acompañaba al grupo, relata -en el libro que lleva el nombre del grupo musical- que durante la gira tocaban, ingerían –por lo general- anfetaminas[1], y cogían, cogían y cogían, cada noche con chicas distintas. Brown comenta que, sorprendentemente, nunca hubo un escándalo, nunca nada de esto tuvo espacio en la prensa y ninguna de las chicas realizó reclamo alguno. Ellas se iban felices y las esposas permanecían en Inglaterra.

Después del recital en Omaha, comieron y, cada uno en su cuarto, se dedicó a retozar con las adolescentes elegidas. Todos contentos. Por coincidencia todas las chicas iban al mismo grado de la misma escuela. No existía el SIDA, los cuatro estaban extasiados con la gloria, siendo que todos habían sido unos patanes –termino que uso mi amigo- de Liverpool y a ninguno se le ocurría usar profilácticos.

Según me contó mi amigo, que decía saber todo de muy buena fuente, las cuatro chicas quedaron embarazadas esa noche y tuvieron sus hijas, todas mujeres, con pocos días de diferencia. Bueno, he sido testigo de tantas coincidencias en mi vida que esta parte no me resultó inverosímil. En esa época no existían los estudios de ADN para realizar reclamos, de cualquier manera, a ninguna de las madres se le pasó por la cabeza entablar pleito, en realidad estaban más que felices.

Hasta acá la historia no sería nada de otro mundo. Pero mi amigo me dijo que, hacía los quince, las chicas que iban a la misma escuela, sin saber sus historias, sin saber quienes eran sus padres, porque las madres nunca se lo había revelado, formaron un grupo de heavy metal. Durante unos cuantos años el grupo tuvo cierta popularidad en el medio oeste estadounidense, pero no lograron tener reconocimiento a nivel nacional. No era época en que los hombres aceptaran fácilmente a mujeres en el heavy metal, o rock cuadrado como solía denominárselo entonces.

Ante mi insistencia mi amigo me reveló que los hechos le fueron narrados por su suegra. Cuando me contó la historia, nos habíamos encontramos por casualidad en Madrid, y termino confesando que estaba orgulloso porque pronto iba a tener un hijo que sería nieto de John.

En julio voy a viajar a Estados Unidos por un par de meses y voy a estar unos días en la casa de mi amigo en Omaha, Estado de Nebraska. Cuando vea los rasgos de su hijo, que ya ha cumplido diez años, quizás termine de creerle.

Roberto von Sprecher. Córdoba. Noviembre 1991.


[1] Varios testimonios coinciden en que fumaron marihuana por primera vez con Bob Dylan, aunque John ya la habría probado, y que Peter Fonda les hizo probar LSD en su casa de California.

martes, 15 de abril de 2008

ELOISA

ELOISA

Fue entre octubre y noviembre del setenta y cinco, no podría precisarlo, quizás octubre y noviembre. Por alguna razón coincidimos con Eloisa en una materia y tuvimos que hacer un par de prácticos juntos. Nos conocíamos hacía dos años, pero sólo los nombres, nos cruzábamos en el hall o en el pasillo ascendente y siempre nos saludábamos. Seguro teníamos algún amigo común. Bueno, eso ya era un vínculo: que siempre cruzáramos una mirada y nos dijéramos “hola”.

No puedo recordar en lo más mínimo que era lo que hacíamos, ni para que materia, ni cómo trabajamos, ni en que momento lo hacíamos. Si que un par de veces subí hasta el departamento donde vivía, supongo, que con la madre. No tengo la sensación de presencia masculina. Su dormitorio era angosto y no había casi otra cosa que la cama. En la imagen que conservo sólo la cama y paredes vacías. Si recuerdo claramente que en una de esas subidazas le preste Las aventuras oníricas de Randolph Carter de Lovecraft –sospecho que en una edición de Alianza-. Esas aventuras oníricas me parecían lo mejor de Lovecraft. Amaba a los cuentos de Lovecraft, a sus demonios amorfos y me había contrariado que un profesor de Literatura Contemporánea no lo hubiera ni sentido nombrar. Jamás volvía a ver, ni a leer ese libro.

A Eloisa la recuerdo delgada, casi alta, siempre tensa, los músculos del cuello tirantes, el pelo corto, sin aditamentos. Ya hacía más calor por lo que supongo que habíamos terminado los prácticos, quizás la materia. En menos de dos meses tenía que comenzar el servicio militar, de hecho lo comencé el 28 de enero de 1976.
Hacia calor, pero como ahora, no transpiraba como estoy transpirando ahora. Fuimos a tomar un café a la vuelta de la Facultad. No solíamos ir a tomar café a los bares, no entraban dentro de nuestro presupuesto. Ahora recuerdo que fue Eloisa que propuso ir al bar. Sino podíamos haber charlado sentados en cualquier lado.

Ella perdió la mirada apuntando hacia el techo, y siguió mirando nada mientras comenzaba a hablar sin parar, no recuerdo haber abierto la boca más de dos o tres veces… dos o tres palabras. Comenzó diciéndome que a mi me iba a contar lo que iba a contar porque yo ya estaba muerto.
Puede que haya estado dos horas hablando, a mi me pareció mucho tiempo y no podía dejar de mirarla y me contó la historia de su gran amor y de cómo no se animó a jugarse –era su término- por ese gran amor. Era otra chica, dijo el nombre, que había estado viviendo en su casa, que compartían la habitación y nadie sabía lo que pasaba entre ellas. Y que yo me enteraba porque ya estaba muerto. Pero, el final era su no animarse a irse con ella y tener que lamentarlo cada noche. La otra chica se había ido.

Finalmente no me morí. Cuando volví a Córdoba, en febrero del setenta y siete, me contaron que Eloisa estaba en México. Tres o cuatro años después alguien me dijo que se había suicidado. Se había tirado por la ventana de su departamento. Nunca registre su apellido, lo borré de mi memoria como tantos otros. Supongo que el dormitorio, desde el cual se había arrojado, tenía sólo una cama de una plaza y las paredes vacías.

Roberto von Sprecher
Febrero 2008. Primera versión.

domingo, 30 de marzo de 2008

MI AMETRALLADORA LIVIANA Y VIDELA

BIEN, A PEDIDO CARA A CARA DE ALGUNOS DE LOS VISITANTES DEL BLOG, CONTINUO RECUPERANDO MATERIAL DE CUANDO SE BORRO.

MI AMETRALLADORA LIVIANA Y VIDELA

Vuelvo a pensarme esa noche de 1976, detrás de una puerta con marco de madera y cuerpo de vidrio pintado de amarillo. Parado en posición de firme con la pistola ametralladora que la semana antes había limpiado el cordobés de armería.
¿Porqué mierda me han hecho quedar hasta tarde en el Comando y hacer guardia si nunca hago guardia y a las ocho me voy del Comando al Liceo? Detrás de esa puerta, a unos metros, entrarán en unos minutos Vídela y su comitiva. Entraran por el frente del Comando, por la ancha escalera que nunca se usa y luego subirán a la planta alta del Comando.

Dicen que estas ametralladoras no son muy buenas. Nunca he practicado disparo con ella. Dicen que si tiras varios tiros se calienta el caño y que se traba enseguida. Yo he hecho la práctica de tiro con un Mauser, con un viejo Mauser de tiro por tiro. Con los Mausers con que encontré a los colimbas haciendo guardia cuando volví a Comodoro Rivadavia después del golpe. ¿Porqué puta me dieron licencia justo para el golpe? Nos llevaron una tarde a la playa y tiramos un par de tiros cada uno, con Mauser, y esa fue toda la práctica de tiro. Pero, cuando era chico, con mi viejo tirábamos con los 38 y con el Winchester y a veces nos llevaba al Tiro Federal.

La ametralladora liviana que me asignaron cuando me cambiaron al Comando ha estado meses guardada en el armario de metal en el que colgamos la ropa con el Teniente Primero Abogado, el enano boludo que apenas debe haber dado la talla. La semana anterior habían comentado que iban a inspeccionar todas las armas, asegurándose que estuvieran limpias y preparadas para disparar. También hicieron limpiar hasta el polvo de detrás de los sillones del despacho del Mayor. Como si Videla fuera a ponerse a inspeccionar armas o a pasar el dedo por atrás de los sillones. Pero, siempre se ponen como viejas histéricas cuando viene un superior.

De vez en cuando puedo espiar hacia el salón principal. De vez en cuando pasa el Cabo Verra, que tampoco está acostumbrado a estas cosas, revisando –incomodo con un FAL, porque en la puta vida anda con fusil y siempre está en la oficina, con la civil, con Normita, sonriente y seductor, pero sin animarse a avanzarla-. Cuando escucho ruidos en la puerta principal pienso que cuando entren Videla y la comitiva abro y tiro ráfagas hasta que el caño de la ametralladora liviana se ponga rojo y se doble. Para entonces todo es un caos de milicos desparramados por el Hall, algunos cuerpo a tierra me disparan y me llenan de agujeros, pero otro –un cargo alto, puede que el Teniente Coronel- grita que me tienen que agarrar vivo porque me tienen que hacer cantar.
Pero, en la siguiente escena, abro la puerta, apunto desde la cintura, aprieto el gatillo y no pasa nada. La puta ametralladora liviana se traba. Vuelvo a apretar el gatillo y nada. Por un instante todos me miran asombrados en una imagen congelada. No pueden creer que yo esté tratando de gatillar dentro del mismo comando cuando Videla acaba de entrar con total seguridad y confianza. El Mayor Dizzi piensa en las sanciones que le van a aplicar, en que le acabo de arruinar la carrera, aunque siempre ha estado más interesado en dirigir a Huracán y en sus jugadores, así es que cuida a Hinostroza que está en primera y le hace hacer una colimba livianita
en el Comando. Esta seis horas, Hinostroza, y se va para el Club. El Mayor Dizzi vuela, antes que nadie, vuela por los aires, vuela realmente, vuela. Me saca la ametralladora, salta sobre mí y me comienza a zapatear encima con los borceguíes relucientes que Hinostroza estuvo lustrando toda la tarde. Después se abalanza el resto de la plana mayor local y nacional. Me muelen a patadas y quieren que cante, que quién preparo el atentando, qué dónde están los demás. Quieren que de nombres y direcciones. El Comando es un quilombo, alguien grita que tienen que llevarme a la sala de interrogatorios. Pero, en el Comando no hay sala de torturas y otro dice que me tienen que trasladar inmediatamente a la Brigada, que sino canto enseguida se van a pirar todos los otros. Que lo llamen al Turco, que dónde está el Turco, el Turco me va a hacer hablar. Y una y otra veces, voces múltiples, simultaneas, corales graves y agudos me gritan al oído: Hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta !!!!!!!!!!!!! Lo peor es un traidor en la propia fuerza!!!!!!!!!!!!!!!. Yo soy colimba que concha puta me importa la fuerza quiero decir, la única fuerza que conozco es la de Star Wars, a la concha la fuerza, yo no traiciono a nacie. Te vas a arrepentir de haber nacido, no hables, habla, no hables, habla… no te vamos a matar pero vas a pedir a gritos que te matemos, etc., etc..

Ya tendrían que haber llegado, ya tendría que haberlos escuchado cuadrase ante Videla y al tropel de borceguíes subir disciplinadamente por la escalera del hall central hacia la planta alta. ¿Porqué me tuvieron que ponerme de guardia a mi que nunca he hecho guardia salvo los turnos de luminaria cuando hacíamos el curso. ¿Porqué no está de guardia el forro del dragoneante Valsamakis, al que todos tratan como a un nabo y que es un nabo, o al conchudo de Ramírez que se las tira de canchero, y que es un covachero aunque diga que el saldría a matar delincuentes subversivos, pero que también es un nabo y al que le van a romper un día el culo los negros de enfermería que le tienen ganas porque lo ven blanquito, rubito, de ojitos celestes, con el culito parado. Cualquier día lo encierran en la pieza del fondo de enfermería, dejan dos líneas de campanas y se sacan la leche que acumulan hace meses. Rubito de mierda, porteñito forro, hacete el cancherito nomás.

Pero no. Valsamakis y Ramírez están con el resto de los colimbas del Comando montando guardia adentro y afuera. Discretamente andan por el centro de Comodoro. Lo discreto que puede ser un par de colimbas, cada uno con su FAL, embolados porque van a tener que seguir de guardia hasta la tarde siguiente. Cuando se vaya Videla.

Videla la concha de tu madre. Si tiro y la ametralladora liviana no funciona, van a masacrar a todos los presos del país en represalia, van a tirar cadáveres despedazados hasta en Plaza de Mayo, hasta en la Embajada Norteamericana, hasta en la Embajada de la URSS. Van a ir a buscar a los tres sindicalista de Comodoro que tienen presos en Trelew, que son unos putos burócratas que con gusto y amor se sumarían a los milicos para reventar zurditos. Los van a buscar y los van a tirar, reventados, torturados y llenos de balas, en plena calle San Martín, en pleno centro de Comodoro.

Si abro la puerta, pienso, y aprieto el gatillo van a terminar de enloquecer y con el Obispo –que está enfrente del comando- a la cabeza, rociándolos de agua bendita, van a salir en los unimogs tirándole a todo al que encuentren en el camino. Si abro la puerta lo van a buscar al primo de Nikita que, según los registros que están en la caja fuerte que he logrado abrir a la siesta porque se donde deja la llave el pelotudo del enano del Teniente Primero Abogado, la concha que lo parió, que es tan bagre y tan covachero que no ha sido capaz de ponerle una puta clave a la caja fuerte. Lo van a ir a buscar al primo de Nikita, que según las carpetas esta preso en Trelew. A Nikita no porque pudo rajarse a tiempo y está en Holanda. Lo van a ir buscar al primo de Nikita al cual en el legajo le han cargado una película de ciencia-ficción entera, le han cargado dos páginas enteras de acciones subversivas que incluyen hasta secuestro de aeronave. En los legajos hay un montón de gente, algunos conocidos otros desconocidos, a los que les han cargados secuestro de aeronave. En la fuga de Trelew deben haber sido como mil los que secuestraron el avión. Después cuando hicieron aterrizar el avión en el aeropuerto de Trelew debe haber cargado a siete mil delincuentes subversivos fugados del penal de Rawson. Del setenta y dos estoy hablando. Al primo de Nikita también lo van a sacar, pero ellos, y lo van a cargar en un avión repleto de delincuentes subversivos que van a tirar vivos, para que pataleen en el aire, en Puerto Pirámides para que se los coman las ballenas que tienen, creen, que dejar de ser vegetarianas, que se le va a hacer… el mítico ejército argentino está lleno de brutos y después de todo como puta quieren que sepan algo de las ballenas si se dedican con cuerpo y alma, con patriótico clamor, a reventar putos delincuentes subversivos que siempre actúan drogados.

Si aprieto el gatillo se van a empezar a pelear, más de lo que ya lo han hecho, entre los propios milicos para ver quien lo reemplaza al concha de su puta madre de Videla. Y los putos pelotudos del pecé dirán que ellos habían advertido que había que cuidar a Videla que era de la línea blanda y democrática y que evitaba que vinieran los duros. Y mientras los putos pelotudos del pecé defendían a Videla los militantes de la FEDE, los pendejos del pecé, seguían apareciendo reventados en los basurales o en cualquier esquina como producto de enfrentamientos armados entre las gloriosas fuerzas armadas de la patria, o la puta fuerza que fuera, ejercito, marina o aeronáutica, y una banda de delincuentes subversivos que los habían atacado.

Puta madre, concha de la lora, milicos putos, ya subieron la escalera y yo no he alcanzado a decidir si debía abrir la puerta y tratar de hacer funcionar mi ametralladora liviana contra Videla. La concha de la lora, yo guardo todo y me voy al Liceo, a dormir, a tratar de dormir.

Roberto von Sprecher. 2006.

domingo, 16 de marzo de 2008

EL MAYOR INVENTO DEL NUEVO SIGLO



HOY HE QUEDADO IMPRESIONADO, NO CON LA VIOLENCIA EN EL FUTBOL, NI LA GUERRA DE IRAK, SINO CON UN INVENTO QUE REVOLUCIONA LA VIDA DE LAS NUMEROSAS TRIBUS QUE HABITAN SANTA FE, ENTRE RIOS, URUGUAY, ETC. TRIBUS ADICTAS AL MATE Y QUE SI NO TOMAN MATE TODO EL TIEMPO ENTRA CON UN SINDROME DE ABSTENCION QUE CONDUCE A LA PRONTA MUERTE.

EL INVENTO DE ESTE MILENIO ES EL MATE CON LUZ, PARA PODER CEBAR SIN VOLCAR EN EL MEDIO DE LA OSCURIDAD AL CRUZAR LA LLANURA O SUBIR EL OMBU... O RETOZAR CON LA CHINA...

AQUI COPIO ESPECIFICACIONES TECNICAS DEL FABRICANTE:

"Es un dispositivo que al abrir la tapa enciende una luz directa hacia el lugar donde caerá el líquido que pasa por el pico vertedor. Si la tapa se lleva hasta la posición de 180º de abertura máxima, el led luminoso se apaga para economizar el consumo de energía."

ESTO SEGURAMENTE PONDRA A NUESTRO PAIS EN PRIMER LUGAR EN EL CONCIERTO DE LAS NACIONES, Y NO COMO LOS VERSOS QUE HACIA MENEM.

POR FIN PODEMOS DECIR: SE HIZO LA LUZ!!!!!!!!

ALABADO SEA SAN PEPERINO POMORO!!!!!!

lunes, 10 de marzo de 2008

QUE BOLUDO

QUE BOLUDO

Se siente particularmente estupido de enterarse recién veinticinco años después. El Lobito le pregunta por aquella amiga de Patricia, el Lobito ni siquiera se acuerda su nombre, que conocieron una noche en el departamento que la primera tenía en la calle Libertad, en la época en que Libertad era calle de putas. Esa noche fueron los tres –Alicia, el Lobito y él- caminando desde el departamento de la calle Libertad hasta el centro. El tomó el colectivo 109 y ellos siguieron caminando juntos, en teoría, eso le contaría luego ella, un poco más adelante Alicia se había ido para el lado de La Cañada y Santa Rosa. Y el Lobito para la casa de la madre, donde todavía vivía, en Maipú.

Se suponía que entonces Alicia estaba casada y vivía con el marido. Cuando empezó a salir con Alicia ella le dijo que acababa de separarse del marido y que era el primero con quien salía luego de esa separación.
Pero, no se siente estupido porque le hubiera mentido o porque el Lobito se hubiera acostado antes con ella. Se siente estupido porque nunca se da cuenta de nada, porque nunca cae, porque siempre es el último en caer, porque es siempre lerdo, lento, tardío, estupido… Y el Lobito era rápido, una luz… y el siempre lerdo, lerdo para todo. Esa noche el Lobito conoció a Alicia y termino cogiéndosela. Terminaron encamados en el departamento de ella, en el cual se suponía que vivía con el marido, sobre La Cañada. Alicia y el Lobito, el Lobito y Alicia.
Y a él le llevó todo un cuatrimestre. Alicia, que estudiaba Farmacia, empezó a cursar Sociología en Comunicación, porque le daba puntos para la secundaria donde era profesora. Prepararon la materia juntos y un mes después ella fue a visitarlo al Departamento en San Fernando. Era tan lento que tuvo que tomar ella la decisión de ir buscarlo, atracarlo y cogérselo. Y Alicia había sido su primer gran amor.

Ahí está, veinticinco años después, el Lobito, que se exilió en Israel y volvió casado para radicarse en Buenos Aires, preguntándole por Alicia. Había visto al Lobito en un asado en lo de Carlos en mayo del setenta y seis. Esa mañana el ejército había ido a buscarlo a su casa, le alcanzaron a avisar al laburo –lo salvó estar en negro-. Inmediatamente se piró y se fue directamente al asado. Pensaba irse a Barcelona pero termino en Israel. Estuvo allá casi seis años y se volvió cuando las cosas parecían más tranquilas luego de Malvinas y en Israel lo iban a incorporar al ejército. El Lobito decidía rápido y, por lo general, decidía lo correcto. Salvo cuando se metió con la negra que estaba en Montoneros.

La noche del departamento de la calle Libertad era templadita, de primavera. El se había tomado el 109 para Barrio Jardín y el Lobito había acompañado, le cuenta ahora, a Alicia al departamento sobre La Cañada, había subido y se había quedado toda la noche. Tardar veinticinco años en enterarse, en darse cuenta… Sí lo pensaba ahora, si volvía al pasado y los veía irse juntos, era evidente que se iban a coger. Pensó “!Qué boludo! !Qué boludo!”.

Roberto von Sprecher

RAFAEL

RAFAEL

Ayer lo encontré en el centro. Parecía que caminara por una ciudad desconocida para él. Permanentemente miraba hacía los costados, hacia atrás, como sin hacerlo.
Nos abrazamos largamente y lo invité a tomar un café. Creo que hacía algo más de diez años que no lo veía. Cuenta que viene al centro dos o tres veces al mes, hace los trámites lo más rápido posible y se vuelve. Su ropa parece vieja, pero no sucia ni gastada, parece de hace treinta años atrás.
Se está quedando pelado, no mira a los ojos.
Charlamos, pero no cuenta casi nada. Antes de irnos me dice que hace ocho años que Ana lo dejó y que todas las mañanas se despierta con lágrimas en los ojos. Invariablemente sueña sobre situaciones en las que estas ellos cinco, Ana, sus tres hijas y él. Las hijas van a verlo muy de vez en cuando.
Cuando lo veo irse no parece que fuera caminando por la vereda. Es como un fantasma imperceptible.
Roberto von Sprecher
Febrero 2008.

LA GRINGA




LA GRINGA

La habría cruzado muchas veces, pero recién la descubrí una noche en que teníamos clase de historia en el sótano. Estaba en la hilera de la izquierda, más adelante que yo. Veía sus espaldas, entreveía su cola, me detuve en el pelo largo, castaño, seguramente cepillado todas las mañanas y tardes. Se dio vuelta y me encontré con sus ojos celestes, con sus labios gruesos, con su piel pálida.
Claro que no me anime a saludarla, ni a decirle nada. Entonces, ahora también, decía que yo nunca había levantado a una mina, que las minas me levantaban a mí, pero, tras mucho trabajo.

La volví a encontrar en un práctico de Derecho Penal, estaba en la fila pegada a la mía y se dio vuelta para preguntarme algo.
Quedamos en juntarnos en casa para preparar un práctico. Cuando llegó dijo que no se acostaría en mi cama, porque terminaríamos cogiendo.
Cuando se acostó en mi cama pude penetrar trabajosamente, con lengua los labios gruesos. Le saque la remera y cuando le estaba mordisqueando los pezones se sentó, enojada, y dijo que si le había sacado la remera yo también tenía que sacarme la mía.

Al otro día fui a su pensión, charlamos en un living con piso de parquet y un hogar. En un momento tomó un grueso cenicero de vidrio, lleno de puchos, y lo dejo caer al suelo desde bien arriba, mientras me miraba. Era su aviso de que cortaba.

Luego nos hicimos amigos y cuando nos veíamos nos besamos en los labios. No podía convencer a mi amigo Juan de que no éramos novios, y que sólo nos besamos en los labios en vez de hacerlo en las mejillas.

Quince años después, sentada en un sillón, en otra casa, ya madre de tres chicos, me pregunto porqué nunca habíamos hablado de lo que nos había pasado.

Roberto von Sprecher
Febrero 2008.




Ilustración: del gran Marcelo Gónzalez, de estirpe de buenos dibujantes y de buenos tipos.

jueves, 6 de marzo de 2008

EL ULTIMO CUENTO DE CIENCIA FICCION

EL ULTIMO CUENTO DE CIENCIA FICCION (1)

Por primera vez en largo tiempo Dante Hagrimbó sintió algo así como satisfacción, al mirar la pantalla en la que aparecía el título “El último cuento de Ciencia Ficción”. A pesar de que podía ser considerado desesperante que fuera el último hombre en escribir el último cuento. No tendría lectores.

Entrevió entre las rendijas de la persiana que afuera la oscuridad era absoluta. Negro sobre negro. Volvió a sentarse frente a la computadora que había hecho funcionar con una batería que no duraría más de tres horas. Ese era el tiempo que tenía para escribir el último cuento de ciencia ficción.

Casi inmediatamente percibió el sonido, inconfundible en el silencio absoluto, de alguien que se sentaba en la silla de madera que estaba de detrás de él. Sus neuronas parecieron sumirse en un torbellino descontrolado. Aquello no podía ser, estaba seguro que era el ruido de alguien al sentarse, pero ya no quedaba nadie. Era imposible. Pensó que ya no tenía la escopeta de caño recortado sobre la mesa, ni el viejo 38. Los había guardado en el ropero, ya no hacían falta.

Se dio vuelta lentamente, prudentemente. Sólo le quedaban sus puños o sus píes para atacar al invasor. Pero… quedo boquiabierto Juan Salvo lo observaba atentamente con la cabeza algo inclinada.
“Me parece que debes ser un escritor o algo así. Una vez conocí a un guionista de historietas”.

Hagrimbó pensó:- “!La reputa madre que lo parió! Me queda un rato de baterías y justo se aparece este marciano ¡”. De cualquier manera, trato de mantenerse calmo y atento al visitante.

- En algún lugar me llamaron “el Eternauta”. ¿Puedo contarte mi historia”. No molestaré mucho, sólo un rato.

- Ya se que sos el Eternauta y que te llamas también, o te llamabas, Juan Salvo. Y decime… ¿Sabés vos donde fusilaron a Oesterheld el en 78?.

- Pero, es que entonces yo..

Unas lágrimas corrieron por las mejillas de Salvo.

-Está bien, disculpa. Te voy a servir un trago, y empezamos de nuevo.

Dante Hagrimbó fue hasta el ropero y lo abrió lentamente. Juan Salvo estaba abatido. Lentamente sacó la escopeta de cañón recortado y con un disparo preciso le voló la cabeza.

Luego se sentó de nuevo en la computadora, le quedaba menos tiempo para escribir El último Cuento de Ciencia-Ficción.

Roberto von Sprecher
Marzo 5, 2008.

MI BLOG DELETEADO

POR UN ESTUPIDO PROBLEMA TECNICO MI BLOG FUE DELETEADO, O DEBERIA DECIR BORRADO. UN EMBOLE NEGRO.
IMPOSIBLE RECUPERA TODO, LOS COMENTARIOS... VOLVERE A SUBIR ALGUNAS COSAS. PUEDE QUE TENGA GUARDADA UNA COPIA DEL BLOG, PERO DE HACE MUCHO. UN RECONTRAEMBOLE.
BUENO, COMENZARE SUBIENDO, LO ULTIMO QUE HABIA QUE ERA UN CUENTO.