viernes, 31 de enero de 2014



Me desperté sobresaltado
 y el despertador señalaba
que ya eran las nueve de la noche.
El mercadito cierra a las diez
y ya no me quedaba nada de nada.

Me vestí rápido
me moje la cara para tratar de despartarme
un poco aunque fuera…
cuando abrí la puerta
vi el sol de las nueve de la mañana.

(de hace un rato)

sábado, 28 de diciembre de 2013

POR QUE NO SUBO NADA DESDE QUE ESTUVE EN BUDAPEST



SIMPLE ME COMPRE UNA BITACORA PRECIOSA, CON HOJAS DE 120 GRAMOS, QUE HACE QUE PARECIERA QUE UNO ESTA ESCRIBIENDO UN LIBRO.

BARBAS NEGRAS SE LLAMAN Y NO CREO QUE ME REGALEN UNA POR LA PUBLICIDAD GRATUITA.

PUEDE QUE ALGUNA VEZ LAS PASE EN COMPU AUNQUE PERDERIA EL PLACER REENCONTRADO DE DIBUJAR LAS LETRAS Y LAS ESCANEEE.

MIENTRAS TANTO TRATEN DE SOBREVIVIR AL CALOR.

NO VA A LLOVER.

LO DIGO PARA VER  SI LLUEVE.

AÑO NUEVO.

COMO EL TIEMPO SE MIDE ES INEVITABLE QUE EN UNOS POCOS DIAS TENGAS ALGO QUE LOS HUMANOS DENOMINARAN, YA DENOMINAN: "2014".  Cien años del comienzo de la primera Guerra Mundial, que rápido se me pasaron.

 

domingo, 6 de octubre de 2013

¿Qué pisaras?




Si efectivamente pisas
es probable
que sea una vieja calle empedrada
si te estas sentada
tus botas
se cruzaran
sobre un piso estucado
si miras
pensaras quiénes están
o estuvieron
detrás de esas ventanas
y yo pienso en los muertos
de quienes vivieron
detras de esas ventanas
muertos
muchos
arrastrados
mutilados
torturados
humillados
sobre
las calles empedradas
de la ciudad vieja.

(fotografía Vivian Mier)

BITACORA 29 AGO




1.
Pienso si él que ahora me está mirando desde el espejo es el mismo que te miraba hace cuarenta años. Sin dudas no es el mismo. Pero es la misma mano la que se apoya en tu cintura porque conserva el recuerdo de abrazar tu cintura caminando por la calle Santa Rosa.  Es la mano la que conserva indeleble el recuerdo, tacto, de tu cintura.
Tu cintura que no es la misma aunque la mano al rodearla recuerde, tacte, tu cintura de hace cuarenta años y no la actual.
Sin esperarlo
Aleatoriamente
Se deshace la linealidad del tiempo
Una noche volvés a hablarme
Y súbitamente
Empiezo a vivir
Simultáneamente
Ahora
Y cuarenta años atrás
Que son de nuevo
Ahora
Y los sentimientos
Pasan sobre décadas
Y los vivo de nuevo
Ahora.

2.

¿Entonces la piel de la mano ha sido capaz de retener lo que ninguna otra parte del cuerpo, ningún otro órgano, ha logrado retener? La mano no sólo recuerda sino que ha sido capaz de retener lo indeleble, lo sustancial durante cuarenta años y más. Los ojos no, porque no han retenido sino brumosamente tu cuerpo y tu rostro, aunque a veces va logrando foco, y durante años se han perdido en miradas intrascendentes. Los ojos se extraviaron.

sábado, 5 de octubre de 2013

PICNIC DEL DIA DE LA PRIMaVERA EN ESTRELLA POLAR




PICNIC DEL DIA DE LA PRIMEVERA EN ESTRELLA POLAR[1]

        El picnic de la primavera de nuestro último año de primaria lo festejamos en la chacra de un amigo, a menos de un kilómetro del Club Estrella Polar.
        Acomodamos lo que cada uno había llevado en el galpón.  Recuerdo haber llevado una gaseosa de naranja y el primer long play de Leo Dan. Sabíamos que iba a haber tocadisco.
        Enseguida fuimos a chusmear un rato a Estrella Polar.  Dimos una vuelta mirando los puestos, … la kermesse le decían, que se había montado alrededor de la cancha de fútbol.  Otros grupos iban y venían como nosotros y la cancha estaba vacía.  Charlamos con algunos chicos y chicas conocidos y alguno nos contó que algunas parejitas ya se habían ido entre los yuyos de los alrededores.  Nuestro mito era que algunas de las chicas perdían la virginidad en el picnic con alumnos, más avivados que nosotros, de la secundaria, que las llevaban entre los yuyos o debajo de lo sauces. Ninguno de nosotros, estuvo, ni remotamente cerca de perder la virginidad ese 21 de septiembre en Estrella Polar.  Ni siquiera de conseguir un beso en la boca, menos de lengua, con lo cual, pensábamos, nos hubiéramos convertido un poco en adultos.
        Vimos a Gladys, que había estado en el sexto año anterior, salir de entre los yuyos acomodándose la camisa, la acompañaba un chico un poco mayor que ella que, cancherito, prendió un cigarrillo sin mirarnos siquiera.

        El resto del día fue aburrido, volvimos a la chacra, tomamos las gaseosas, comimos tortas que habían hecho las chicas, escuchamos los discos, pero ni siquiera bailamos y no hubo ningún beso de boca.  Nos aburrimos juntos, pero luego, en la Escuela, comentamos durante toda la semana que Gladys había estado cogiendo con uno de la secundaria y una y otro inventaron detalles sobre cómo había sido.


[1] Club de la sección chacras, con un lugar en la literatura argentina por “El penal más largo del mundo” de Osvaldo Soriano y por aparecer en “Los reinos perdidos” de Maristella Svampa.  Hoy Estrella Polar sólo existe en la literatura.

VITROLA



VITROLA

El tiempo que restaba para el dos mil nos parecía muy breve.  No pensábamos que tendría la duración que parece haber tenido. Eran nuestros tiempos.  Un verano, a fines de los cincuenta, mientras buscábamos cerezas maduras, que hubieran picoteado los pájaros, le dije a Vitrola:
-      En el 2000 vamos a estar todos muertos.
Recuerdo esa frase a menudo, por ejemplo hoy cuando ya han pasado 13 años.  El dos mil parecía una época tan lejana a la que jamás pensé que podríamos llegar vivos.  Era la ciencia ficción.

Vitrola, no sabía leer y yo quería enseñarle con un viejo libro de lectura, que había pertenecido a algúno de mis tíos o a mi padre, se llamaba Fragata y estaba en la biblioteca vieja.  Se lo presté, pero cuando mi madre se enteró, me reto, se lo tuve que pedir, y lo lavó usando lejía… creo.  No era que le parecieran mal mis intenciones de enseñarle a leer a Vitrola o que tuviera problemas con (salvo, decía, que hablaba mucho). Vivía con terror a que nos contagiáramos alguna enfermedad. Creo que las epidemias de polio habían ocurrido hacía poco.
        Vitrola nunca aprendió a leer y nunca llegó al año dos mil.  Unas vacaciones de verano, cuando ya estaba estudiando en Córdoba, me contaron, sucintamente, sin detalles que había muerto, aparentemente en una pelea.  Y buscando cerezas imaginábamos como iba a ser el año dos mil.
        Ya nadie se acuerda de Vitrola.  Es como si hubiera desaparecido al desaparecer de todo recuerdo.  Como si nunca hubiera existido.

domingo, 8 de septiembre de 2013

EXTENSION



Un desierto tiende a ser inefable

Si contiene a un adolescente

Que no logra entender por qué ni cómo fue a parar allí

A una llanura árida e inmensa que parece no terminar nunca.

Y sin embargo tiene una casucha de chapas donde refugiarse

Y mientras pasan los días

Logra encontrar una bomba de agua

Y algunos animales ingenuos, inexpertos, a los que puede cazar y comer

Eso sí: sólo carne y agua.

No logra descubrir como sobreviven esos pequeños mamíferos.



Algunas cosas viejas entre las chapas

Le permiten comprender que alguien estuvo antes que él allí

Pero no puede discernir si logró escapar

De esa extensión aparentemente infinita

O si murió por allí

Y el viento fue arrastrando sus restos

Finalmente convertidos en polvo,

En polvo hasta los huesos aparentemente eternos.

Tiene que tomar una decisión

En el lugar que parece ser sede de todas las indecisiones

Se queda merodeando alrededor del chaperío:

                            por un tiempo sobrevivirá.

Se lanza a la extensión:

                            por un tiempo sobrevira.